Raúl del Pozo

«Pablo Iglesias quiere navegar por la mexicanización del saqueo sin balacera»

"Pablo Iglesias quiere navegar por la mexicanización del saqueo sin balacera"
Raúl del Pozo. PD

Raúl del Pozo relaciona la corrupción con el carajal montado en política y que no deja ver cuál puede ser la solución de cara a tener en breve un nuevo Gobierno:

«Volemos a través de la niebla y del aire corrompido», dicen las brujas en Macbeth. Así transcurren los últimos días de enero entre la boira del centro y de la periferia, la barraca y la borroka, las aguas envenenadas de la derecha y la sofistería de la izquierda. Se han roto las presas y las albuferas, la riada rodea ya los palacios.

España alcanzó la percepción de corrupción mayor de su historia en el año 2015, según los informes de Transparencia Internacional, así que el último político que salga de palacio que pague y apague la luz antes de que llegue el desahucio y los indignados. Cuatro partidos que se detestan entre sí se extrañan aún más en la oscuridad que beben los pájaros y las palomas negras; sus rostros se desdibujan como espectros en la niebla.

Asevera que:

España está gobernada por la casualidad y el azar. Para los clásicos de la razón de Estado, la suerte demuestra su poder allí donde no hay ninguna virtud preparada para hacerle frente. La casualidad dirige sus embestidas a donde sabe que no hay diques ni defensas para contenerla. De los cuatro pretendientes a vivir en el complejo de La Moncloa ninguno roba el alma a la mayoría. Dicen los compañeros de viaje del PSOE que estas semanas hemos asistido en vivo y en directo al asesinato de El guapoSánchez por parte de la prensa, de los amortizados de la Transición y de la Constitución escondida en la caja fuerte y guardada por Margallo y Felipe González. Con los cuchillos en el pecho, Pedro Sánchez ha repetido el «no» a Mariano y al PP porque, según ha dicho en el Senado, el hedor de la corrupción que les rodea es insoportable. A Mariano Rajoy también lo quieren liquidar; tiene su partido en Valencia con las pulseras de la Guardia Civil en las muñecas.

Amanecen los días y el enigma continúa, nadie hace de piedra, pan; nadie nos quiere gobernar. El Rey ha iniciado la segunda ronda de entrevistas entre los tapices de palacio, pero al Rey no se le pregunta ni se le toca. Surgen las quinielas y las apuestas, las operaciones de ingeniería no llevan a nada, como ha reconocido Rajoy en la magnífica entrevista que le ha hecho Ana Rosa Quintana.

Y concluye:

El presidente ha declarado que la oferta que le hizo Pablo a Pedro es un disparate y sería muy perjudicial para España. «Si no queda más remedio, elecciones», ha sido el resumen de su charla. Pablo le ha contestando diciendo que si el PSOE quiere, puede haber Gobierno en días. Esto es un acertijo, un videojuego. Europa no dice nada, pero se fija mucho en España, amortajada de niebla.

Especialmente en Pablo Iglesias, al que alinean en el pelotón de choque del antieuropeísmo y la negación de la deuda; por eso Pablo ya se ha desenganchado del síndrome de Syriza. «Yo soy europeísta -explica en el libro Una nueva Transición-, pero la unión debe ser democrática. El Parlamento Europeo es de chiste, el menos soberano del continente». Mientras, Pablo quiere navegar por la mexicanización del saqueo sin balacera.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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