Manuel del Rosal García

Sólido, Líquido y Gaseoso

Sólido, Líquido y Gaseoso
Progreso, educación, sociedad y evolución. Maximino Soriano.

«La modernidad líquida es una civilización de excesos, redundancia, desperdicio y eliminación de desechos» Zygmunt Bauman, sociólogo polaco nacionalizado británico. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
Los tres estados de la materia son: sólido, líquido y gaseoso.

Los sólidos tienen forma y volumen constantes, sus partículas están cohesionadas por el alto grado de atracción entre ellas, se mantienen fijas en su lugar. Se caracterizan por su solidez, son difíciles de deformar, no se reduce su volumen presionándolos.

Los líquidos carecen de forma y si tienen volumen, sus partículas carecen de la fuerza de atracción de los sólidos por lo que se mueven y chocan entre sí. Se caracterizan por su fluidez, su falta de consistencia, por lo que adoptan la forma del recipiente que los contiene. Al contrario que los sólidos son muy fáciles de deformar.

Los gaseosos no tiene ni forma ni volumen constante, se pueden comprimir y reducir su volumen, pueden cambiar de volumen con el cambio de temperatura y presión.

Zygmunt Bauman habla de que la sociedad actual es una sociedad líquida y como tal se porta. Es decir, es una sociedad sin cohesión, fácilmente deformable, sencilla de adoptar a un espacio o recipiente.

Nuestra sociedad carece de la solidez de las sociedades que tienen fuertes valores y principios donde se sustentan. Son aquellas sociedades sólidas que, como el estado sólido tiene fuerte cohesión entre los individuos que la forman, se mantiene firmes, son difíciles de deformar aún presionándolas.

Nuestra sociedad, como sociedad líquida, tiene unos vínculos precarios.

En ella todo es momentáneo y transitorio, sin fuerza, sin argamasa que una. Es vacía, sin tuétano, sin compromiso; incluso el amor carece de solidez, de responsabilidad del uno hacía el otro; se desmorona al primer envite que moleste. Al ser fácilmente moldeable, dúctil, deformable y carecer de solidez, las influencias y manipulaciones se instalan con una facilidad pasmosa.

Lo que hoy es válido, mañana se desecha, incluso a las personas a las que en algunas ocasiones se las trata como a desechos.

Adopta la forma del momento, o como se dice popularmente: «Es del último que llega».

Carece de proyectos, y si los tiene, son arrollados por otro proyecto que acaba de llegar. Esta sociedad líquida es manejada al antojo de quienes ostentan el poder y a través de la televisión y lo que se ha dado en llamar redes sociales.

Unas palabritas en Twiter o un comentario en Facebook pueden establecer tendencias y comportamientos. Como en la alegoría de la Caverna de Platón, los hombres y mujeres de esta sociedad líquida solo ven las sombras distorsionadas de una realidad a la que nunca pueden acceder.

¿Extraña que una sociedad como la nuestra, tomen asiento doctrinas, políticas, costumbres e individuos que solo buscan la manipulación de las personas para llevarlas a punta de tralla por el sendero que a ellos les conviene?
El estado líquido da paso al estado gaseoso. Nada me extrañaría que en un espacio de tiempo relativamente corto, esta sociedad se convirtiera, por ebullición, implosión o explosión en una sociedad en estado gaseoso.

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