Eleonora Bruzual

Como el castrismo, el chavismo es maligno

Como el castrismo, el chavismo es maligno
La periodista Eleonora Bruzual. PD

En Venezuela se está viendo el final de la Peste Roja. Viendo y padeciendo ese final que unos vándalos hacen más terrible ya que no están dispuestos a irse del Poder sin causar más daño, más dolor más lágrimas que las que por 17 años ha padecido un pueblo que creyó en un militar vandálico que se valió de él para conseguir sus más ignominiosos propósitos.

Chávez que nos condujo a la ruina moral y económica y a la descomposición de estratos sociales hoy convertidos en hordas de hampones que ya no solo atentan contra todo aquel que pueda parecerles factible de tener dinero, sino contra sus mismos vecinos en barriadas que son zonas de terror y muerte y donde una bolsa de comida le cuesta la vida a quien la lleve.

Pero con esa realidad, impera en Venezuela una «Normalidad» o tal vez una resignación frente a la ausencia de medicamentos, de comida, de justicia, de seguridades elementales que a cualquier ser normal angustia. ¿Qué le ha pasado al venezolano en estos más de 17 años de mentiras y saqueos? ¿Qué les llevó a cambiar coraje y dignidad por ilusiones inalcanzadas?

Hugo Chávez logró convencer a millones que su compromiso era con los más pobres y hoy ellos están peor que cuando se les ofreció una quimera, un sueño y resultó aquella quimera mitológica, aquel monstruo espantoso y malvado, aquí de boina roja, verbo violento y amoralidad a toda prueba.

Aferrados al poder porque es guarida para lograr la impunidad, los engendros del golpista infinitamente bandido nos aniquilan ya no solo con las hordas asesinas que han armado y facultado para matar sin castigo y que se han cobrado, según reporta el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), 252.073 víctimas en el lapso comprendido desde 1999 hasta mayo de 2015, recuento que en estos nueve meses transcurridos después de la fecha de cierre del padrón se ha incrementado aterradoramente y al presente, asolándonos con la escasez más terrible de nuestra historia republicana: escasez de alimentos y escasez de medicamentos y un empobrecimiento general que obliga a un pueblo convertido en mendicante a interminables colas diarias para conseguir algo que llevar a sus casas.

Y una mortandad que ya es imposible esconder y que cualquiera constata solo leyendo los gritos desesperados de usuarios de Redes Sociales buscando medicamentos y luego informando que el enfermo para el cual se solicitaba murió en la espera… Niños, jóvenes, adultos, todos están condenados y cientos mueren a diario, mientras los engendros de Chávez y sus abyectos sirvientes tratan de sembrar todavía más resignación y esa pasividad suicida que bien retrata lo publicado por el diario Ultimas Noticias que dirige uno de los más ruines cómplices: Eleazar Díaz Rangel, famoso por sus escupitajos a la dignidad y a la inteligencia de la gente y su servilismo asqueroso.

Así en ese pasquín que alguna vez fue un periódico digno, se leyó la pasada semana una nota de Mariano Rocha Gómez, al que hay que suponer periodista y donde convida a la población a hacer colas «sin amargarse la vida». Díaz Rangel y su monigote buscan de esta forma quebrar la dignidad de seres dominados por el hambre y el miedo y completan la canallada afirmando que «…la vida no fue hecha para complacer y satisfacer todos nuestros gustos, deseos o preferencias, por muy justificados y legítimos que sean».

Y le pregunto desde aquí a esos dos seres excremenciales, como excremenciales son también sus amos Maduro y el resto de la banda -a los que asimismo pregunto- si esos 2 millones de diabéticos que existen en Venezuela y que están en riesgo de muerte porque no hay insulina, pueden aceptar que como la vida «No fue hecha» para satisfacer ese tipo de «caprichosas necesidades», morirán como también están muriendo los aquejados de cáncer, los hipertensos, los que les da un ACV (Accidente cerebrovascular), las víctimas de accidentes viales graves, en fin, todos esos que siguen siendo burlados por una plaga maligna de ladrones y desalmados que frente a este espanto han traído en estos días insumos médicos vencidos negociados en la Cuba de los Castro con el propósito de seguir saqueando al país y matando a su gente.

Algo similar a los equipos obsoletos que a precio de tecnologías de punta compraron rojos y bolichicos también en Cuba para enriquecerse con la crisis energética ahora más terrible.

Los bribones rojos no aceptan la emergencia. Ellos saldrán con más muertos en su haber, con más robos, con más saqueo. Los chavistas no conocen ni la vergüenza ni la piedad.

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