Julia Navarro

La dimisión de la lideresa Aguirre

La dimisión de la lideresa Aguirre
Julia Navarro. PD

Esperanza Aguirre ha dimitido sin duda porque no le quedaba otra opción. Claro que la suya no es una dimisión completa, es decir no ha renunciado a continuar siendo la portavoz del PP en el ayuntamiento de Madrid sino que ha dejado su puesto de «presidenta» de los populares madrileños.

La dimisión de Esperanza Aguirre hace aún más visible que las tramas de corrupción que afectan a los populares pasan además de por Valencia por Madrid lo que demuestra que o bien Aguirre no se enteraba de nada, y si es así malo, o si se enteraba no fue diligente para acabar con la corrupción entre sus colaboradores más inmediatos.

En cualquier caso tiene una responsabilidad ineludible porque tanto hedor resulta insoportable y es lo que la ha obligado a quitarse de en medio circunstancialmente.

Pero ojo Aguirre es de las que siempre dan alguna sorpresa y dimite pero sin terminar de irse. Eso sí, los portavoces del PP han salido de inmediato para decir que la decisión de Aguirre es «personal» y que nada tiene que ver con otros asuntos que aquejan al partido.

O sea vienen a decir que el que Aguirre dimita no significa que Mariano Rajoy tenga que hacer lo mismo.

Mientras tanto Rajoy ha dejado dicho que la entiende mientras él parece que no se plantea irse a ninguna parte, e incluso parece creer que puede seguir en la Moncloa. No se da cuenta que cada vez se asemeja más a los boxeadores que noqueados se empeñan en continuar en el ring aún sin fuerzas parece mantenerse en pie.

Algunas de sus intervenciones públicas tienen un tinte patético cuando se empeña en anunciar que se presentará a la investidura si fracasa Pedro Sánchez. Claro que a estas alturas es más que evidente que no cuenta ni es previsible que pueda contar con apoyos en el caso de Sánchez no consiga formar gobierno…

Pedro Sánchez lo ha dicho por activa y por pasiva, y aunque en política son muy proclives a decir digo donde decía Diego, el líder socialista ha ido demasiado lejos para volverse atrás. El PP solo tiene una combinación posible que es con Ciudadanos pero el partido de Rivera no parece por la labor de asumir en solitario la alianza con Rajoy en un momento en que los casos de corrupción destapados en los últimos días colocan al PP en una situación insostenible.

El caso es que aún con la corrupción cabalgando por Genova 13, el PP cuenta con más de siete millones de votantes y esos siete millones de personas merecen un respeto por parte de los dirigentes populares y del resto de los partidos.

Y ese respeto pasa porque los dirigentes del PP limpien su casa de arriba abajo y aparten a todas aquellas personas que están inmersas en investigaciones por casos de corrupción. Esa operación «limpieza» debería de pasar porque los responsables políticos del partido durante los años pasados, empezando por el mismísimo Mariano Rajoy, den un paso atrás.

Lo he escrito en otras ocasiones, el PP tiene que «reinventarse» para no dejar huérfanos a sus votantes. Y en ese reinventarse debería incluirse un cambio de siglas. Eso si, el reinvento no debería de quedarse solo en una operación de maquillaje.

Lo cierto es que al día de hoy Rajoy se ha convertido en un problema para el país y para su partido.

Pero si bien Aguirre ha dimitido, Rita Barbera se ha atrincherado en el Senado y se ha convertido en una de las «pruebas del algodón» sobre la verdadera disposición del PP a regenerar sus filas.

Insisto en que los más de siete millones de votantes del PP merecen un respeto por parte de los dirigentes de este partido y no solo dimisiones tácticas aunque algo es algo.

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