Ely del Valle

Rajoy vuelve a creer: Tácticas, tacticismos y estrategias en el “parto de la montaña”

"El primero quiere el control; el segundo, poder mantenerse en su papel de aprietatuercas"

Rajoy vuelve a creer: Tácticas, tacticismos y estrategias en el “parto de la montaña”
Mariano Rajoy con Albert Rivera. PD

Sánchez aplicaba la vieja táctica amorosa de decirle a Podemos que no para tener a Iglesias todo el día pensando en él

Sostienen Ely del Valle es su columna que publica este 18 de febrero de 2016 en EsDiario que cuando dentro del PP ya empezaba a calar la idea de que esta vez a su líder le había salido el tiro por la culata, Ciudadanos les ha a devuelto la fe:

  • No falla: en cuanto parece que Pedro Sánchez está a punto de convertir la madeja en un ovillo, llega alguno y le enreda el asunto (Señores del PSOE, no es lluvia; es pis).
  • Primero fue Podemos sacando los pies del tiesto con un programa de máximos en el que solo les faltaba reclamar el control de la flota pesquera y de las páginas amarillas.
  • Ahí, Sanchez comenzó a tambalearse, pero lejos de caer, se agarró al mástil de Ciudadanos demostrando una capacidad para la estrategia que hizo levantar las cejas a más de uno en Génova 13 (¿Ha estallado la guerra sucesoria en el PP?).
  • Sánchez aplicaba la vieja táctica amorosa de decirle a Podemos que no para tener a Iglesias todo el día pensando en él y en cómo conseguir que le diga que sí. Brillante. Hubo un momento incluso, en que parecía que la jugada le iba a salir bien («Váyanse a casa Rajoy y Sánchez, Sánchez y Rajoy, incapaces de entenderse»).
  • El problema es que la nueva política consiste fundamentalmente en demostrar que uno no se apea del burro a la primera de cambio mucho y menos para facilitarle el camino a los de siempre. Iglesias no contempla soltar el mango de la sartén y Rivera solo está dispuesto a negociar su abstención.
  • El primero quiere el control; el segundo, poder mantenerse en su papel de «aprietatuercas» obligando a los demás a cumplir con parte de su programa electoral hasta que las urnas le permitan aplicarlo por sí mismo y al completo.
  • A Sánchez se le tuercen los renglones, se le complican las ecuaciones, se le imanta la brújula. Rajoy vuelve a creer que hay una oportunidad, pero a nadie se le escapa la dificultad que tendría para explicarle al Rey por qué esta vez sí aceptaría intentar la investidura teniendo exactamente los mismo apoyos que tenía antes: cero, que es el resultado de seguir creyendo que no necesita a nadie, que, miren por dónde, es precisamente el error morrocotudo en el que ha estado instalado estos cuatro últimos años y el que en gran medida nos ha colocado a todos frente a este tablero enloquecido en el que unos se enrocan, otros amagan un jaque y algún peón se cree el rey del mambo.

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