Cristóbal Valladolid

Es poble a fe punyetes

Es poble a fe punyetes
Cristóbal Valladolid. PD

Llevo tiempo intentando dejar de lado el rollo de la investidura para escribir sobre otra cosa. Se me ocurre que muchos de quienes vean un artículo sobre ese tema van a pasar de largo, y para que nos lean escribimos, lo que pasa, es que me resulta imposible escuchar y leer a diario las cosas que se dicen, sin intentar aclarar cosas sencillas pero que nadie parece comprender, que no calan.

1ª) Didáctica:

El Congreso tiene 350 diputados y hace las leyes, el Gobierno para gobernar necesita hacer nuevas leyes, o cambiar las existentes.

Las leyes pueden ser ordinarias u orgánicas, las leyes ordinarias sólo requieren para su elaboración, modificación o derogación la mayoría simple del Congreso de los Diputados; las leyes orgánicas requieren una mayoría reforzada para su elaboración, modificación o derogación, exigiéndose la mayoría absoluta del Congreso en su votación final.

2ª) Suponiendo que la llamada izquierda progresista, «para el cambio»,que dicho sea de paso no es progresista, sino mas bien reaccionaria – pretenden, por ejemplo, involución democrática: que el Gobierno tenga el «control» de los jueces, los fiscales y la televisión pública.

Pues bien, para hacer una ley ordinaria con el PP y Ciudadanos en contra, se necesitan por lo menos, 164 votos, de los 187 restantes y si quitamos los 17 de los partidos independentistas, que van a lo suyo, y los 6 del PNV, que es de derechas, resulta que se necesita prácticamente a toda la cámara para hacer un simple cambio de una simple ley ordinaria.Tanto como para conseguir la investidura de Sánchez, lo cual, está bastante complicado.

3º) Dicho lo anterior, no hace falta explicar que, con mayor razón, tampoco se podría cambiar una ley orgánica, que precisa de 176 votos.

4º) En cuanto a cambiar la Constitución, ni siquiera se podría proponer, puesto que para cualquier modificación de las que quieren hacer los «progresistas para el cambio», se necesitan 2/3 partes de la cámara (234) votos, «solo para proponer», y no solo del Congreso, sino también del Senado, este último con mayoría absoluta del PP.

Así que ya está bien de engañar a la gente, ¿es posible formar un Gobierno?, la respuesta es sí, haciendo malabarismos, pero a continuación, para gobernar en plan revisionista, se tendría que contar con el PP, Ciudadanos, o ambos. Por lo tanto, de gobierno para el cambio, nada, y aún sin cambios, casi imposible, solo triquiñuelas a base de Real Decreto, órdenes ministeriales, y por supuesto las leyes que PP/Ciudadanos, les dejasen hacer.

La verdad, cada vez que oigo a Sánchez y sus aláteres y a Pablo Iglesias hablar de gobierno para el cambio, sin el PP, ni Ciudadanos, o ambos, soy consciente de la catadura moral de esos elementos que conocen perfectamente sus limitaciones, pero hablan para engañar, solo buscan colocarse y colocar a los suyos, al precio que sea, el pueblo, como medio para servir sus propios intereses.

Durante la II República se cantaba en mi tierra una «tonada» (lo que se canta mientras se trabaja)

«I es poble a fer punyetes
i es poble a prendre pes cul
que per a aquestes menudències
s’han inventat ses conferències
de sant Vicenç de Paul»

Está en mallorquín pero se entiende.

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