Fernando Sánchez Dragó

«Ojalá en cuatro meses los podemitas se queden como el gallo de Morón»

"Ojalá en cuatro meses los podemitas se queden como el gallo de Morón"
El escritor Fernando Sánchez Dragó. PD

Por su parte, Fernando Sánchez Dragó es partidario de ir a unas nuevas elecciones, aunque también pide que haya un pacto de gobierno donde el presidente, por muy menchevique que pueda ser, quite del medio a los bolcheviques de Podemos:

Me rindo. Dije que nunca volvería a escribir nada que tuviese que ver con la política tal como ésta se practica en España, pero la puta realidad (aún más puta ahora que cuando lo dije) me obliga a rectificar. Imposible es para un columnista, por muy escaldado que esté y acratón que sea, fingir que no llega a sus tímpanos el formidable coro de balidos de este país de cabreros hasta Viriato, héroe del imaginario nacional, lo fue y de cabrones. Gil de Biedma se quedó corto. Rectificar, decía, y no sólo en lo concerniente a pasar de largo ante la política, sino, sobre todo, a retirar sin ganas algunas de las más contundentes opiniones sostenidas por mí en los últimos tiempos. Dicen que la política es el arte del pragmatismo.

Subraya que:

Pues muy bien: seré pragmático. Lo mejor -o sea: lo menos malo- es la formación de un gobierno presidido por Pedro Sánchez, al que tanto critiqué, con el apoyo de Albert Rivera, al que tanto alabé, y la abstención del Partido Impopular en el debate que se avecina. ¡Venga, Rajoy, demuestre su patriotismo y constitucionalismo permitiendo que sus huestes se vayan a tomar un chupito en la cafetería de las Cortes mientras transcurre el segundo turno de la votación de investidura! Preferiría, cierto, que fuese al revés, con Rivera en la presidencia y Sánchez en segundo plano, pero soy consciente de que eso sería mucho pedir.

Asegura que:

Me conformo, a la vista de cómo anda el patio, con cualquier gobierno, por menchevique que sea, capaz de cerrar el paso a los bolcheviques. También me molaría que el Rey padeciese el síndrome de Colombey-les-Deux-Églises y buscase extramuros del Parlamento un prócer como lo fue De Gaulle. Cualquiera sirve: Felipe, Aznar, Anguita, un filósofo, un torero, un director de orquesta, un entrenador de fútbol… Pero, si de mí dependiese, optaría por ir a nuevas elecciones. Lo que ahora digan las encuestas me importa un pito. Estamos en fase de aceleración y todo puede cambiar de aquí a finales de junio. No es imposible que en ese ínterin de cuatro meses haga por fin mutis Rajoy, resucite el PP, aguante el PSOE, crezca Ciudadanos, recuperen los españoles la cordura y se queden los podemitas como el gallo de Morón. Y así, de paso, nos tiraríamos unos cuantos meses sin Gobierno, cosa que siempre es saludable para la vida privada y purga los pestilentes intestinos de la pública.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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