Victoria Lafora

El pacto Rivera-Sánchez es sólo el principio

El pacto Rivera-Sánchez es sólo el principio
Victoria Lafora. PD

El pacto logrado entre PSOE y Ciudadanos no cuenta con los votos suficientes para la investidura de Pedro Sánchez, pero es el principio. Siguiendo el plural mandato de las urnas, solo estas dos formaciones políticas han logrado, sesenta y tres días después de las elecciones, un pacto que permitiría, con el concurso de otros, un Gobierno de centro izquierda.

Tanto Sánchez como Rivera se han dejado pelos en la gatera; han renunciado a medidas de sus programas electorales, y han conseguido un pacto amplio. Porque de eso se trata. De ceder, de pactar. Ahora queda por ver la reacción de Podemos y sus mareas. Si van a utilizar el victimismo de haber sido preteridos, de las líneas rojas, de las exigencias de ministerios y Secretarias de Estado, o van a jugar al realismo político de no empujar a unas nuevas elecciones.

De momento ya es buena señal que no se hayan levantado de la mesa y que los miembros de Compromís, encabezados por Joan Baldovi, estén dispuestos a dar una oportunidad al pacto. También es positivo que Izquierda Unida, pese a su escasa fuerza numérica, haya servido de puente para acabar con el juego del «ratón y el gato» en el que se habían enrocado el PSOE y Podemos.

No hace falta ser adivino para prever que la investidura de la semana próxima no saldrá adelante. Ni en primera votación, porque no se alcanza la mayoría absoluta, ni en la segunda, porque se necesitará la abstención de Podemos o del PP. Y no parece.

Las últimas declaraciones de Mariano Rajoy, impertérrito en su afán, han ratificado su intención de volver a ser candidato en una repetición de elecciones y de no apoyar a Sánchez y Rivera bajo ningún concepto. Mientras los casos de corrupción desmembran su partido él asegura estar tranquilo porque Rita Barbera le ha dicho que es inocente. Punto y aparte.

Podemos tiene hasta el tres de mayo para decidir si se levanta de la mesa dando un portazo y asume el coste electoral de provocar una cita con las urnas, o escenifica una negociación interminable, a sabiendas de que va a decir no en el momento preciso. Eso, o fija sus condiciones para la abstención, en un pacto asumible, y se convierte en la oposición en la Cámara.

Lo positivo del acuerdo alcanzado ayer es que demuestra que si se puede. Que como en el resto de Europa los pactos y las mayorías producto de la suma de varias fuerzas políticas son posibles. Los ciudadanos no se han equivocado al votar. Lo importante no es lo nuevo o lo viejo, lo importante es acordar medidas que mejoren la vida de los españoles, que renueven la democracia y alejen la corrupción.

Si ahora el CIS repitiera su encuesta de estas navidades es muy posible que los datos ya no fueran los mismos. Por eso nadie quiere pagar el precio del portazo. Los vergonzantes escándalos que afectan al PP pueden hacerle perder el mantra de «somos la fuerza más votada». De momento la investidura se ha adelantado un día por si hay que volver a las urnas el domingo 26 de junio.

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