Santiago López Castillo

Pactos: cada mochuelo, a su olivo

Pactos: cada mochuelo, a su olivo
Santiago López Castillo. PD

El refranero español está lleno de sentencias, dime de qué presumes y te diré de qué careces, dime con quién andas y te diré quién eres o cada mochuelo a su olivo, por poner sólo unos ejemplos de la interminable lista de adagios recopilados de la sabiduría popular. Uno, como modesto observador (los cursis se autodenominan politólogos, que traducido al román paladino es gilipollas), comprueba el afán de meterse en la casa del otro y sin avisar, también descrito como patio de vecindad, verduleras, alcahuetas, cotillas infinitésimas. Y es que en nuestro país hay consejeros que brotan como setas venenosas. A este respecto, se lleva mucho el correveidile, el zascandil y el politicastro. Un tal Sánchez es el promotor del ladrillo al poder aunque el yeso y el cemento no fragüen.

A estas alturas de los acontecimientos tras el 20-D, sólo vale una pregunta: ¿qué va a pasar aquí? Las televisiones indocumentadas, incluida mi añorada TVE, siempre vista a la izquierda aun mandando el PP, se preguntan sobre la gobernabilidad del país, también, de momento, llamanda España. Claro que, a renglón seguido, el cum laude de ZP abraza los postulados del frenético independentista Arthur Mas, dejémoslo en misérrimo, tanto el uno como el otro, y el vendedor de la planta de caballeros de El Corte inglés, o sea, el tal Sánchez, anhela el «derecho a decidir» principalmente el suyo, caiga quien caiga. A mi esto de los pactos o los nidos me recuerda al cuco, pájaro que se hace pajarraco cuando su hembra se va otro ponedero, tira el huevo de otra especie y coloca el suyo, que se lo calienten y que nazca el polluelo.

– ¿Trata usted de llamar pajarraco a Sánchez?
– Prefiero llamarle pavo real, que tiene plumaje vistoso y populista. Él se define por sí mismo.

Pero vayamos a otros pájaros u otros huevos por si la metáfora no fuera lo suficientemente esclarecedora. La ultra izquierda se pasa los días dando ejemplo cuando ve la paja en ojo ajeno pero no la viga en el propio. El PP tiene que hacer esto y lo otro, esto y aquello, refúndese la derecha, la peste aviar, viva la izquierda, el frente popular y desterremos la Semana Santa que nos marea con sus velas. Joder, ¡cuánto odio estamos viviendo! Ya lo venía usted escribiendo y recordando las máximas marxistas-leninistas pero con poco éxito. Los medios afines siguen con su erre que erre, váyase, señor Rajoy y, de paso, Rita Barberá, no Rita Maestre. El hombre sereno, que debiera ser el normal habitáculo del político, aguanta estoico las largas horas de examen de conciencia y de inconsciencia de las formaciones radicales que vienen a salvar el mundo. Podemos. No, mire, no podemos.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído