Pedro Calvo Hernando

Que mediten los de la tragicomedia

Que mediten los de la tragicomedia
Políticos, frivolidad, oportunismo y relativismo moral. Maximino Soriano.

No sé si los protagonistas de esta tragicomedia se han parado de verdad cinco minutos a meditar sobre lo que ellos y todos nos jugamos con esta historia. Todos saben de sobra, porque tontos no son, que por los caminos elegidos no vamos a ninguna parte y que la repetición de las elecciones generales sería un hecho desastroso e inútil.

Desastroso por las consecuencias políticas, sociales y económicas que reportaría para este país. Inútil porque lo más seguro es que el resultado de las hipotéticas nuevas elecciones del 26 de junio no nos sacaría del atasco, ya que hay un montón de probabilidades de que los resultados no difiriesen tanto del 20-D como para lograrlo.

El sentido común solo dice que lo probable es que el PP se hundiera definitivamente, teniendo además en cuenta que la tempestad corruptiva de estos meses tras el 20-D es la más profunda de todas.

Y que tal vez PSOE y Podemos se movieran un poquito hacia arriba. Pero nada suficiente para cambiar el actual panorama. Todo esto ellos lo tienen que saber mejor que yo y sin embargo persisten en su inmovilismo y tozudez.

Estos vaticinios pueden errar un poquito pero nunca tanto como para propiciar un panorama realmente distinto al que sufrimos en estos días y semanas de la primera parte del año.

Quita, ¿no será que se han vuelto tontos y nosotros sin enterarnos? Y mientras tanto la vida pasa sin que se nos permita ponerle la atención debida.

Como mucho, nos ocupamos de la oceánica corrupción que machaca al PP, pero sobre todo por sus presuntas repercusiones en el panorama político y electoral que vivimos. O un día le hacemos caso a la puesta en libertad de Otegi, pero sin pasarnos. Pero nos tienen muy desfondados para todo lo demás.

El mejor ejemplo es el drama de los refugiados y el trato infernal que les ofrece Europa, crisis que es la más profunda y canalla de los últimos decenios y que desmiente todo lo que habíamos concebido desde los tiempos de los padres fundadores de los mecanismos europeos de unidad.

Lo normal sería que este inmenso problema nos tuviera sobrecogidos y activos para remediarlo, pero ya vemos lo que pasa, por culpa de todos.

Tampoco se pone énfasis en la problemática social y económica, que además politizan indebidamente y desatienden en la realidad, pasándola a un segundo o quinto lugar de sus preocupaciones, acaparadas por los intereses políticos y partidistas, digan lo que digan y se pongan como se pongan todos los responsables políticos, sean del color que sean, que me da vergüenza solo decirlo. Si tuvieran en cuenta consideraciones como estas la crisis política duraría cuatro días y de la investidura saldría un Gobierno este viernes. ¿Les vale?

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