Gaspar Albertos

Señorías…

Señorías...
Gaspar Albertos. PD

Señorías, bla, bla, bla… señorías bla,bla, bla…, señorías, bla,bla,bla… El término señorías ha sido utilizado por el señor Sánchez aproximadamente trescientas veces a lo largo de la 1 h. 35 m. de su discurso. Obviamente no he estado pendiente exclusivamente de contabilizar esta repetición pero si lo he constatado en dos periodos de cinco minutos en cada uno de los cuales ha utilizado el vocablo aproximadamente quince veces. Multipliquen quince por diecinueve periodos de cinco minutos y obtendrán el resultado final.

La determinación del «bla,bla,bla» que utilizo a continuación de la palabra «señorías» no es ni más ni menos que el reflejo piadoso de lo que sobre el discurso han manifestado la totalidad de los portavoces de los grupos parlamentarios, excepción hecha, claro está, de los portavoces del Partido Socialista y de Ciudadanos.

Y es que, tratar de «bla, bla,bla» el contenido del discurso dirigido trescientas veces a sus señorías, es bastante más benigno de lo que lo han tratado los distintos representantes políticos de aquellos partidos no incluidos en el acuerdo PSOE-Ciudadanos.

A saber:
Partido Popular (petulante, mitin, cómico), Podemos (decepcionante, incoherente, más de lo mismo), Ezquerra Republicana de Cataluña (cínico, vacuo, petulante), Partido Nacionalista Vasco (decepcionante, inestable), Democracia y Llibertat (contradictorio, defensivo, triste final), Compromís (previsible, decepcionante, vía muerta) Izquierda Unida (ambiguo, contradictorio) y Bildu (fraude).
Coalición Canaria trata el discurso de inviable a la vez que de esperanzador (porque los cabildos canarios no se tocan) y Ciudadanos trata el discurso como la exposición de un acuerdo de gobierno pero sin aplaudir en ningún momento la exposición de ese acuerdo. Y eso que Pedro Sánchez ha sido exquisito en no pisar ningún cable de su acuerdo con Ciudadanos porque solamente ha hecho unos pequeños guiños a Podemos.

Por cierto, en cuanto a los aplausos que sólo han salido de la bancada socialista, la machaconería de estos hacía que ante determinadas manifestaciones el aplauso fuera general por los noventa diputados socialistas pero en otras ocasiones los efectuaran en grupos de cuarenta y cinco más o menos alternativamente.

En lo referente a la puesta en escena y las horas y fechas escogidas por Patxi López, Presidente del Congreso, incoherencia y sectarismo total.

Aunque fíjense, veo bien que la sesión comience a las 16,00 h; no tiene porqué el candidato a presidente efectuar su intervención a las 12,00 h. al ser esta una hora de mucha menos audiencia que la que quedaría reservada en la tarde para los turnos de réplica.

Pero sí se podía prever que por largo que fuera el discurso (que lo ha sido) ha terminado a las 18,10 h. y a partir de ahí hoy mismo incluso podían haber comenzado las réplicas hasta una hora tardía como por otro lado viene ocurriendo con los debates sobre el estado de la nación o los de los presupuestos. Y mañana más.

Pero no. Se trataba, y así ha sido, de reservar todo el protagonismo de un día y en la hora más adecuada para el discurso de Pedro Sánchez.

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