Francisco Muro de Iscar

Funambulismo, teatro, puro teatro

Funambulismo, teatro, puro teatro
Pueblo, voto, político. Maximino Soriano.

Han convertido la política en un ejercicio de funambulismo, pero virtual. Sin riesgo inmediato para ellos. En teatro, puro teatro, del malo. En un espectáculo de los que quitan la fe en los políticos y en el arte de buscar la gobernanza de lo público. En un ejercicio de descalificación de los otros, sin mirar hacia sus corruptelas. Con escasas excepciones.

Luego pedirán que volvamos a las urnas. O que los inversores extranjeros traigan su dinero para que ellos lo «gestionen». Ni seguridad política ni seguridad democrática ni ética social.

El PSOE quiere una alianza con Podemos y otros restos de izquierdas pero no se sienta con Iglesias, firma con Ciudadanos, le modifica el programa 24 horas antes de la investidura para ofrecer un pacto a la izquierda y luego descalifica a Pablo Iglesias en el Congreso y le exige su apoyo para que no siga Rajoy.

Iglesias quiere un gobierno de izquierdas, con el PSOE y con él de vicepresidente, pero rechaza sus planteamientos y les descalifica porque lo que de verdad quiere es ocupar su lugar.

Sánchez sabe que no va a gobernar ni con Ciudadanos ni con Podemos, pero se ofrece a la investidura, dice treinta veces que esto lo podemos poner en marcha «la próxima semana» aunque sabe que si Podemos acepta, Ciudadanos se va y si Podemos no acepta, nada de lo prometido es posible.

Sánchez se olvida de algunos puntos de acuerdo con Ciudadanos -lo de las Diputaciones estaba en el discurso, pero no lo dijo- y de su propio programa electoral porque sabe que en su partido muchos no están dispuestos a aceptar el pacto, aunque en el Comité Federal hubo «unanimidad absoluta de todos» (HOT OR NOT: Una divertida herramienta para testear la seducción de políticos, periodistas, artistas, empresarios y otros ‘perlas’).

Mariano Rajoy, responsable político de no haber puesto freno a la corrupción en sus filas, rechaza la investidura pero quiere ser presidente de un Gobierno con PSOE y Ciudadanos, a los que descalifica a pesar de necesitarlos.

Ciudadanos sabe que no va a gobernar, pero apoya al PSOE y si Sánchez no sale, estudiará apoyar al PP y a Mariano Rajoy.

El presidente del Congreso de los Diputados -no el del PSOE ni el de otra institución- monta el inútil debate de no investidura de forma que nadie puede replicar a Pedro Sánchez hasta el día siguiente. Democracia de la buena.

Los socialistas dicen que los españoles han votado por el cambio, pero resulta que el PP y el PSOE, con sus peores resultados, han tenido 213 escaños frente a los 109 de «las fuerzas del cambio» (Podemos y Ciudadanos, porque los otros ya estaban y es complicado llamarles fuerzas de cambio).

Lo que parece es que los españoles han votado por acabar con las mayorías absolutas y han dicho a los partidos que negocien, que busquen un gran acuerdo, que es lo que no quiere hacer ninguno de verdad, salvo tal vez C’s. Se lo han montado como si la política fuera teatro, sólo teatro. A veces he defendido que la mediocridad de la clase política es reflejo de la mediocridad de nuestra sociedad, de la de todos nosotros. Me retracto. La ciudadanía les da cien vueltas a los políticos. No nos merecen.

(HOT OR NOT: Una divertida herramienta para testear la seducción de políticos, periodistas, artistas, empresarios y otros ‘perlas’)

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