Manuel del Rosal García

Padrastros de una hija abandonada llamada España

En el DRAE la segunda acepción de padrastro es esta: MAL PADRE

Padrastros de una hija abandonada llamada España
Manuel del Rosal García. PD

 Desde el 20D el espectáculo que están dando los PADRASTROS de la Patria España es absolutamente vergonzoso, ruin y mezquino. A los señores que ocupan los asientos del Congreso se les llama «Padres de la Patria».

Desde hace tiempo se les debería llamar PADRASTROS de una hija abandonada y maltratada llamada España, pero desde los circos montados en las dos votaciones fracasadas para investir a Sánchez, el PADRASTROS se lo han ganado a pulso. No hay padres de España, hay señores y señoras que viven a costa de la Patria a la que ni conocen ni quieren conocer.

Estos PADRASTROS de España hacen con su hija España lo mismo que los padres y padrastros que viven a costa de sus hijos al tiempo que los maltratan. Nos ponemos las manos en la cabeza cuando conocemos la noticia de que una mala madre o un mal padre (padrastro) han abandonado a su hijita a la que los servicios sociales han encontrado en un estado lamentable en una habitación sucia y maloliente.

Sin embargo, desayunamos todos los días con las palabras y los hechos de estos PADRASTROS de España a la que desde hace años han abandonado miserablemente a su suerte, la tienen desnutrida y la mantienen encerrada en un círculo vicioso de intereses ajenos a sus necesidades. No pude aguantar ninguna de las dos jornadas de la investidura de Pedro Sánchez.

A cualquier persona con un mínimo de sensibilidad y de amor a España le producen, como mínimo, asco y repugnancia las palabras, los gestos y los hechos de nuestros PADRASTROS. Desde el Presidente del Congreso hasta el diputado más pequeño de la provincia más pequeña, rezuman odio, resentimiento, venganza y, sobre todo, un interés bastardo por lo único que les mantiene en el hemiciclo: los sueldazos y los privilegios de sus cargos. El desprecio que muestran estos PADRASTROS a su hija España es monumental, bíblico.

De tal forma es su desprecio que ni siquiera el nombre de su hija España sale de sus bocas. Como PADRASTROS que son, su hija les molesta como una hija molesta a esos malos padres que la desprecian porque, cada vez que la miran, recuerdan que son unos padres desnaturalizados que han devenido en PADRASTROS. A nuestros PADRASTROS les debería dar vergüenza, pero para eso, primero es necesario tener vergüenza.

España está abandonada desde el mismo momento en que se disolvieron las Cortes y se convocaron elecciones. El resultado de ellas dio a España unos PADRASTROS como nunca antes tuvo – siempre España ha tenido PADRASTROS, pero nunca tantos y tan miserables – PADRASTROS que ni siquiera la reconocen como hija, salvo para explotarla en su beneficio, para vivir a su costa, para chulearla. España está abandonada, no aparece ni en los sueños de sus PADRASTROS.

España semeja una hijita famélica, que representa una carga para sus PADRASTROS, una hijita a la que han abandonado dejándola desnutrida, vestida tan solo con los andrajos que ellos le dejan tras esquilmarla, mientras ellos – al igual que esos padres degenerados y degradados – se divierten en el circo que en el Congreso han montado.

Los servicios sociales y de protección a los hijos deberían de quitarle la custodia de España a esos PADRASTROS que se autoproclaman «Diputados legitimados por los votos», y expulsarlos quitándole todos los derechos sobre ella.

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