José María Carrascal

«Qué Sánchez y Rivera creyeran que sus rivales iban a ayudarles sólo cabe en una mente infantil»

"Qué Sánchez y Rivera creyeran que sus rivales iban a ayudarles sólo cabe en una mente infantil"
José María Carrascal. PD

José María Carrascal atiza a Pedro Sánchez y Albert Rivera por creerse poco menos que la última Coca Cola del desierto o la última esperanza postelectoral. Los llama, y con todo motivo, críos e inmaduros políticos:

Creíamos que iba a ser una sesión de puro trámite, a fin de cuentas el resultado estaba cantado, y así empezó, entre risas y bromas, el vapuleo de Rajoy e Iglesias a Sánchez, que miraba desconcertado a un lado y a otro como diciendo «¿pero qué he hecho yo para merecer esto?». Alguna de las bofetadas aterrizó en la cara de su socio, que, como un niño, invocaba al Rey como hermano mayor que le defendiese. ¿Pero qué se creía esta pareja? ¿Aún no se ha enterado de que la política es guerra sin sangre? ¿Cómo podían imaginar que sus rivales, con más votos que ellos, iban a ayudarles a autoderrotarse? Eso sólo cabe en una mente infantil. La generosidad es muy poco corriente en política y, de haberla, hay que ganársela siendo generoso, cosa que ni Sánchez ni Rivera han sido. En realidad, han sido dos críos metidos en una pelea de mayores, y no quiero imaginármelos en Bruselas, frente a polacos, húngaros, griegos y demás, metiéndose bajo las faldas de mamá Merkel.

Apunta que:

Pero la segunda votación no fue de puro trámite pese a ese arranque jocoso. Fue importante por cómo terminó: con las distintas fuerzas políticas más distantes que nunca, dejando la impresión de que el principal enemigo de Sánchez es Iglesias, y el de Rivera, Rajoy. En vez de alianzas transversales, lo que tenemos son odios familiares, los más terribles. ¿Han quedado rotos los puentes? De momento, sí, y reconstruirlos va a ser tarea de genios o titanes, que no abundan en nuestra política. El lunes empieza un nuevo partido y allí darán nuestros líderes su verdadera talla. Ante todo, Sánchez y Rivera tienen que reconocer que han perdido y si se empeñan en seguir por el mismo camino no van a recibir más que revolcones.

Y recuerda que:

El pacto Sánchez-Rajoy puede descontarse hoy por hoy y el Rajoy-Iglesias, siempre. Mientras el Rajoy-Rivera y el Sánchez-Iglesias parecen muy difíciles, pero conforme pasen las semanas y los meses sin que haya gobierno, la animosidad puede ir cediendo; al fin y al cabo, están en el mismo campo ideológico. Aunque el rencor también puede continuar e incluso crecer por el ingrediente personal que tiene. En ese caso, otras elecciones son inevitables. Y ahí ya no serán los políticos, sino los electores, quienes tendrán la palabra. ¿Cómo van a percibir los españoles su comportamiento durante ese medio año? Dispónganse a oír todo tipo de opiniones, a ser bombardeados con toda clase de encuestas, con avances y retrocesos de unos y otros, pero la realidad es que nadie lo sabe porque los españoles no lo saben todavía. Tienen, tenemos, que metabolizar lo que hemos visto y oído y sacar las debidas conclusiones. Empezando por los dos debates de investidura fallidos, en los que se han retratado desnudos todos los aspirantes a dirigirnos. ¿Preferimos el desabrido realismo de Rajoy o el Halloween que nos prometen Iglesias y su pintoresca compañía? Pues esos son los verdaderos contendientes en la escena minada de la política española.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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