Manuel del Rosal García

Las paridas de la paridad

Las paridas de la paridad
Manuel del Rosal García. PD

«Los judíos emplean la palabra «mensch» tanto para nombrar a un hombre como a una mujer. La traducción literal es «ser humano».

Abrahan Lincoln dijo «Todos los hombres – y mujeres, por supuesto – nacen iguales, pero es la última vez que lo son». Nadie es igual a nadie y nadie tiene los mismos derechos que el otro, los derechos hay que ganárselos.
Los señores/as de Compromís quieren la igualdad entre hombres y mujeres.

Me parece loable, siempre que la igualdad se la ganen los unos y las otras. Los señores/as de Compromís saben que en una carrera olímpica todos parten en las mismas condiciones, pero que a la meta llegan unos antes que otros por méritos propios. Si los señores de Compromís entiende que siempre habrá mujeres superiores a hombres y hombres superiores a mujeres, deberían también entender que, a veces, la paridad es imposible, tanto para las unas como para los otros.

Las señoras/es de Compromís saben que poniendo «semáforos paritarios» no van a conseguir dar trabajo a la mujer que carece de él; ni hacer que la que no llega a final de mes, llegue; ni elevar la cuantía de la pensión mísera de la viuda, ni que con ese semáforo se pague la guardería de la madre que no puede pagarla. Lo saben, pero en la demagogia más perversa, manipulan a las mujeres con «semáforos paritarios» aludiendo a que: «…de esa forma se visualiza más a la mujer en la ciudad».

Miren, señoras/es de Compromís, para visualizar a la mujer en Valencia, ciudad a la que ustedes gobiernan, tan solo tienen que acudir a Cáritas donde el 70% de las personas que acuden en demanda de auxilio, son mujeres.

No contentos con los semáforos, los señores/as de Compromís quieren cambiarle el rótulo de la fachada del Congreso de los Diputados por otro que sea paritario o neutro.

Lo de paritario siempre me ha sonado mal, pero lo de neutro me suena peor porque en términos zoológicos significa Asexuado, y los hombres y mujeres pertenecemos a la Zoología. Neutro tiene otra acepción: «Que no presenta ninguna característica de las dos opuestas que podría presentar». Si me lo permiten, señoras/es de Compromís, les voy a hacer una sugerencia; Dejen ustedes el rótulo tal como está y sustituyan uno de los leones por una leona, pero con una condición: la leona debe estar esculpida en mármol rosa, a ser posible rosa pálido; es más femenino. Y déjense de tonterias con los semáforos; dejando ambas gilipolleces, puede que dispongan de tiempo para atender las verdaderas necesidades de las mujeres, cuyas soluciones no pasan por la estupidez de cambiar semáforos ni sustituir rótulos.

Permítanme, señores/as de Compromís que les diga algo: ustedes y todos los que son como ustedes les están tomando el pelo a las mujeres a las que no defiende, sino que se valen de ellas para conseguir sus fines. Ustedes y todos los que son como ustedes, sabedores de que son incapaces de articular los mecanismos necesarios para dar a la mujer lo que realmente le haga sentirse digna: un trabajo digno para que pueda vivir dignamente, se mofan de ellas con los juegos florales de la paridad y otras monsergas, milongas y música para canarios. ¿no se les cae la cara de vergüenza al usar y utilizar a la mujer por la que dicen que trabajan?

Podrá ser que algún día ustedes y los que son como ustedes entiendan que no hay hombres y mujeres, sino seres humanos con sus diferencias y que hay que respetarlos a todos desde el conocimiento del dicho popular: «cada uno es como es y algunos mucho peores» Respeten ustedes al ser humano en todas sus diferencias. Para empezar, podrían hacer uso en todos sus documentos, comunicaciones, leyes, ordenanzas etc. de la palabra judía «mensch». Ya saben, «ser humano».

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