José María Carrascal

«Los políticos, si realmente fuesen hombres de Estado, no jugarían a estar engañándose»

"Los políticos, si realmente fuesen hombres de Estado, no jugarían a estar engañándose"
José María Carrascal. PD

José María Carrascal considera que los políticos actuales no pasan de ser unos meros aprendices pertinaces en cometer error tras error:

Sánchez dice que está dispuesto a reunirse con Iglesias, pero en compañía de Rivera. Iglesias dice que está dispuesto a hablar con Sánchez, pero sin Rivera. Rajoy dice que está dispuesto a dialogar con Sánchez y con Rivera, pero convocando él la reunión. Sánchez dice que está dispuesto a negociar con Rajoy y Rivera, si la reunión la convoca él. Total, que todos están dispuestos a reunirse, pero ninguno se reúne. Ante lo que el Rey ha hecho muy bien en decir que, de momento, no convocará ninguna nueva ronda de candidatos, que allá se las arreglen los partidos, y cuando lleguen a un acuerdo, que le avisen y designará al que tenga más posibilidades de ser elegido.

Precisa que:

Mucho tendrán que cambiar las cosas para que ese acuerdo llegue. De hecho, todos están ya en campaña electoral, no el mejor clima para los acuerdos, pues obligan a hacer concesiones, y ahora están interesados en conseguir ventajas sobre los demás. El único acuerdo que hay es el de PSOE y Ciudadanos, insuficiente, como se ha demostrado en sus dos intentos fallidos de investidura. Necesitan más, muchos más escaños para triunfar. El caladero natural del PSOE es Podemos, y a la inversa, como el caladero natural de Ciudadanos es el PP, a la inversa también. Hasta ahora, ese pacto ha favorecido a Sánchez y a Rivera, uno afianzándose dentro de su partido, el otro mostrando flexibilidad y templanza. Pero ¿les favorecerá cara a la prueba definitiva, en unas nuevas elecciones, cuando haya que pronunciarse por una política clara de izquierdas o de derechas, que terminarán siendo las dos opciones que se impongan? Permítanme que lo dude.

A medida que pasen las semanas y la bronca no haga más que acentuarse, el electorado no hará más que inclinarse en un sentido u otro. Y no creo que a Sánchez le favorezca haber rechazado el «pacto de progreso de la izquierda» que le ofrece Iglesias ni, todavía menos, a Rivera le ayude haberse presentado en todas partes del brazo de un hombre dispuesto a dar un nuevo estatuto a Cataluña y del que ni siquiera sabemos si va a derogar o no la reforma laboral, entre aquellos seguidores del PP que le dieron su voto el 20-D y se pregunten si no están votando al PSOE. Aunque admito que puedo equivocarme: la desorientación es tal que puede ocurrir cualquier cosa, desde la «gran coalición» al «pacto de izquierdas».

Y finaliza:

Si fuesen, como presumen, hombres de Estado, en vez de meros aprendices de político, no seguirían intentando engañarse unos a otros, junto con el resto de los españoles, reconocerían que no hay posibilidad de que se pongan de acuerdo para formar gobierno y se lo comunicarían al Rey, que convocaría elecciones, en vez perder más tiempo. Pero esto es lo último que espero. Un español no admitirá nunca que se ha equivocado. Antes, estrellarse. Y todos ellos son españoles. Da la impresión de que es en lo único que coinciden, sin darse cuenta de ello.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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