Manuel del Rosal García

Analista y expertos… ¡Huyamos!

Analista y expertos... ¡Huyamos!
Manuel del Rosal García. PD

«La última voz que se escuche antes de que explote el mundo, será la voz de un experto que diga: Eso es técnicamente imposible.» Peter Ustinov, actor, escritor y dramaturgo inglés Miembro de la Orden del Imperio Británico.

Durante treinta y dos años trabajé como delegado de una multinacional norteamericana en la que entré a los 27. Los delegados teníamos una frase nuestra que aplicábamos a los expertos y analistas de la empresa, que decía así: «A la paralísis por el analísis» con el acento en la i. Esto era porque en la mayoría de las ocasiones, el análisis impedía la acción y porque los expertos y analistas, cuando hablan, casi siempre sube el pan.

Los expertos y analistas, esos señores de mente privilegiada y con las paredes de sus despachos apuntaladas porque, de tantos títulos, masters y doctorados, se viene abajo, no aciertan ni una.

Eso sí, tienen una virtud, sobre todo los expertos en economía, y es que como nunca aciertan luego saben buscar las palabras justas para demostrar que no fueron ellos los que se equivocaron, sino la economía. Por ejemplo, esta crisis que nos asola desde hace años ni fue vista, ni prevista, ni sospechada ni siquiera por sesudos premios Nobel. Además son incapaces de solucionarla.

Los señores Rodríguez Braun, Gay de Liébana y Niño Becerra han aparecido para comentar sobre la economía. Yo nada más verlos me he echado a temblar. El temblor dio paso al pánico cuando dieron su opinión sobre las pensiones y su futuro.

Hay una frase que esto señores no deben conocer, dice así: «Cuando tengas que hablar procura que tus palabras sean más bonitas que el silencio»

Perdieron una ocasión de oro para permanecer calladitos sobre las pensiones. Según ellos las pensiones son insostenibles y se deberá hacer algo, por ejemplo; «Quitar las pagas extraordinarias a los pensionistas» Señores ínclitos economistas ¿saben ustedes la cantidad de familias que dependen hoy en esta España del desempleo y el trabajo precario de los abuelos?

No lo saben porque su economía es una economía de despacho atiborrado de diplomas, carecen de la más mínima idea de la economía real, la de la calle, la de las gentes, la de los hombres y mujeres que luchan día a día por resistir, que no ya por vivir; porque en algunos casos el que estés vivo no quiere decir que vivas. Hay otras soluciones, pero o no las conocen o conociéndolas se las callan.

Algunos ejemplos: El primero y fundamental es acabar con el paro, a más cotizantes, más recaudación; pero en España parece ser que no interesa acabar con el paro o nuestros gobernantes y empresario son incapaces de crearlo.

Que las dietas y demás sinecuras de los políticos pasaran a una caja para las pensiones, que miles de funcionarios innecesarios y cientos de empresas públicas que solo sirven para colocar a amiguetes, familiares y amantes y practicar el mamoneo y la mamandurria, desaparecieran y sus presupuestos engrosaran los de las pensiones, que los más de 7,6 billones de euros – importe superior al PIB de Alemania e Inglaterra juntos – que permanecen ocultos en los paraísos fiscales, pasaran por la caja del fisco.

Hay más, seguro que hay más soluciones y seguro que ustedes las conocen, porque si lo que ustedes conocen se limita a lo que se ha dado en llamar macroeconomía, si la economía que practican es la de los gráficos en sierra, las diapositivas de múltiples colores y los logaritmos que siempre acaban igual: pagando el más débil, entonces es que son ajenos a la vida real, esa vida que vivimos los hombres mujeres y niños de esta España en la que las desigualdades son cada día mayores, donde las fortunas de las 20 personas más ricas del país suman tanto dinero como el 30% de la población.

Señores ínclitos economistas antes de hablar de la economía real sumérjanse en ella para conocerla, si no quédense callados, no creen alarma y, sobre todo, no den pistas a aquellos que estarían dispuestos a poner en práctica sus recetas injustas e insolidarias sin importarles lo más mínimo llevar a la ruina a miles y miles de hombres y mujeres que, tras haber trabajado duramente durante muchos años, pueden ver sus vidas amenazadas por una situación de pobreza.

Señores ínclitos economistas, ¿es mucho pedirles que en el guiso de economía que ustedes hacen, echen un poco de especias de solidaridad, sensibilidad y justicia?
Señores Rodríguez Braun, Gay de Liébana y Niño Becerra, les propongo un buen ejercicio de economía: pasen un año entero viviendo con el sueldo mínimo, les aseguro que aprenderán de economía más, mucho más que con los títulos académicos

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