Santiago López Castillo

Ladrido de alarma

Ladrido de alarma
Santiago López Castillo. PD

No lo puedo evitar. Pero en cuanto escucho o leo la heroicidad de un perro, voy rápidamente a glosarla. No en balde -y perdón por la auto cita- tengo un libro titulado «Mis perros, mi vida» , siendo mi último programa en TVE «En Verde», en defensa de la Naturaleza y los animales. La historia de los canes y los peces, perdón por la coña marinera, está jalonada de acciones épicas: salvamento de personas en terremotos, tempestades, riadas, detección de drogas, revelación de crímenes, pasando por el amor infinito que ellos sienten por su dueño, dígase amigo (dueño tiene connotaciones esclavas), e incluso nuestros mejores amigos, a cambio de nada, llegan a morar y hasta morir junto a la tumba de su ser querido, como hace poco tiempo narré en estas mismas páginas.

Ahora, con noticia de Europa Press, un perro salva la vida de un anciano que se estaba ahogando en una playa de Málaga. Iba muy de mañana con su dueño, ¡amigo, siempre!, y «Nanook», cual nombre del can, labrador chocolate, tiró de la correa y dio la voz de alarma o el aullido gritón del perro. Salieron al rescate los de siempre: la Guardia Civil, los policías municipales (en Madrid sólo pueden orinar si son en waters públicos) y los espontáneos paseantes que son los vigilantes de la playa, o sea, los malagueños dorados de verde luna.

«Nanook» es hoy un héroe. Como lo fueron, entre centenares de la especie, «Ajax», un pastor alemán que detectó un atentado de ETA en 2009 contra el Rey Juan Carlos en Palma de Mallorca. Por su valentía, fue condecorado con la mayor distinción a los animales que dieron su vida a cambio de nada. Hermoso gesto. «Ajax» es el segundo en méritos del mundo de un cómputo de 21 canes heroicos. Y qué no decir de «Solty», un labrador que el 11-S bajó desde la planta 113 de las Torres Gemelas a su no menos fiel compañero, un colombiano invidente que al llegar al suelo de los escombros y a las ruinas de una nación abrió los ojos y contempló el milagro. Reportaje que, modestamente, inmortalicé en mi programa «En Verde» tras negarse a hacerlo el entonces corresponsal en Nueva York, un tal Milá, hermano de la cara de pasa que pasa y repasa la bazofia del gran hermano. (Para el testimonio, hube de contratar un equipo de free-lance norteamericano).

«Nanook», héroe malagueño, artífice de este meritorio episodio, ha hecho su trabajo de forma espontánea. Motu proprio. Yo también tengo la suerte de que mi golden «Niebla», unamuniano, inseparable, amor infinito, me da su respiración y su aliento que es aire por partida doble. Un ser bendito.

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