Santiago López Castillo

Euskadi: la patita independentista

Euskadi: la patita independentista
Santiago López Castillo. PD

Para mí que los separatistas se aburren, y se pasan la vida jugando a los sondeos como el que juega a los naipes, con solitarios tramposos incluidos. Antes creíamos que en esta fiebre independentista los catalanes iban más templados y moderados en la locura del aldeanismo. Hasta que llegó Mas, hoy afortunadamente menos, y montó lo del derecho a decidir y otras monsergas. Quedaba atrás aquel esperpento de Ibarreche -entre iluminados estaba el juego-, del que, por cierto, nunca más se supo, como decía Pepe Iglesias, el Zorro.

La última encuesta en Vascongadas, elaborada por el Sociómetro Vasco, dependiente de la «lehendakaritza», arroja que disminuyen los adeptos por el secesionismo. Si en el 2014, los separatistas eran el 30% de la población, en el año actual se reduce al 19%, once puntos menos que en la referencia anterior. Y es que, tras manipular la historia al antojo de los enemigos de España, aun siendo españoles, manda huevos, se palpan sus bolsillos y, hasta con dolor de corazón (los hechos son como son además de irrefutables), se dan cuenta de que jamás los vascos tuvieron tanta autonomía ni tanto poder, incluidos los fueros y los huevos. Es más, Franco potenció las regiones vasca y catalana -metalúrgica y textil, respectivamente- mientras en Extremadura, por ejemplo, sus lugareños se comían los mocos. Y ahora, es decir, antes de ayer, las derechas de aquellas comunidades se sublevan y desprecian al resto de los españoles.

Miren, catetos, especialmente los del País Vasco: jamás fueron ustedes una nación. Eran tribus que nunca llegaron a construir un reino y se integraron dócilmente en Castilla, nada que ver con las dos Castillas, que para este escribidor son la Vieja y la Nueva. Por ejemplo, haciendo historia, al lado de los castellanos luchó en las Navas de Tolosa, en 1212, el señor de Vizcaya, López de Haro. Como súbditos de Carlos V, de Felipe II y los sucesivos, fueron los vascos a América. Hicieron grandes hazañas como navegantes y conquistadores. ¿Quién no oyó hablar de Elcano, Legazpi, Urdaneta y tantos más?

¿Y la lengua? El castellano (hoy, español, lo correcto) era el idioma de todos.

El euskera, euscaldún o vizcaíno, fue y sigue siendo habla campesina y marinera. Por cierto, Arzallus, en su etapa parlamentaria española exhibía un correcto castellano. Mantuve, asimismo, una muy buena relación con Marcos Vizcaya y además de las Cortes nos veíamos en las pistas de Baqueira durante el periodo vacacional de invierno.
Parece que la sensatez se va imponiendo en esa muy querida región española. Los mitos impuestos conllevan a la inquisición. Los grandes vascos modernos que escribían en español son silenciados injustamente: Baroja, Unamuno, Julio Caro, etc. Con la política secesionista perdemos todos. Dejen, besugos, los mitos y la intolerancia y démonos fraternalmente la paz.

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