Manuel del Rosal García

Sevilla: educación sexual de vanguardia… y de retaguardia

Sevilla: educación sexual de vanguardia... y de retaguardia
Manuel del Rosal García. PD

«¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación» Alexandre Dumas, novelista y dramaturgo francés

Desde luego si la educación se concibe como la conciben en el ayuntamiento de Sevilla, será así.

Buceando en Internet para asuntos varios me encuentro con una noticia de octubre del año pasado. Dice así: «El ayuntamiento – de Sevilla – comprará 7.000 dosis de lubricante vaginal y anal para alumnos de instituto». Maravilloso.

Los padres de los alumnos de Enseñanza Media de Sevilla deben estar muy satisfechos de cómo su ayuntamiento se gasta el dinero de sus impuestos en iniciativas educativas de vanguardia…y de retaguardia. Para eso los han votado.
El jefe del Servicio de Salud de Sevilla, Fernando Martínez-Cañavate García – Marina (¡ozú, que nombre má largo!), dice que la compra «se enmarca en un plan titulado ‘Promoción y Protección para la Salud afectiva sexual de los y las sevillanas».

Afirma que con él se pretende «fomentar estilos de vida saludable, así como evitar desigualdades en salud con el objetivo de aumentar el nivel de salud y calidad de vida» ¡¡Ole!! ¡¡No se pué aguantá la grasia!!

El ayuntamiento de Sevilla está gobernado por un tripartito formado por PSOE, Podemos e IU que parece desconocer que en la ciudad de María Santísima hay un paro del 26,8%, esto le permite dedicar todos sus esfuerzos a «educar sexualmente» a los chicos y chicas de los institutos gastando el dinero de los impuestos que pagan sus padres en comprar lubricantes vaginales y anales. De ese modo mantiene distraídos a los sevillanos y sevillanas, sobre todo a los jóvenes.

Los señores de este tripartito podrían ofrecer a los jóvenes sevillanos una educación y formación sólida en conocimientos que les prepararan para el futuro, pero estos señores saben que si se educa y se forma es más difícil engañar, manipular y pervertir que es lo que ellos buscan. Así es mucho más fácil llevarlos a su redil.

Con medidas como estas de los lubricantes quieren hacer ver a los jóvenes que se preocupan por ellos, escondiendo sus verdaderas y aviesas intenciones: mantenerlos en la ignorancia para mejor manipularlos. Porque, o esto es así o una epidemia de sequedad vaginal asola a las chicas de Sevilla, cosa imposible dada la frescura que una mujer tiene a los 17 años. En cuanto al lubricante anal, disculpen que no me pronuncie, pues yo serví y sirvo en infantería y de la retaguardia lo desconozco todo.

Las jóvenes parejas sevillanas pelarán la pava en el parque de María Luisa, a la luz de una plateada luna que iluminará sus ilusionados rostros. El kit de lubricantes les acompañará para impedir que ese momento bucólico envuelto en aromas de azahar, caso de alcanzar la intimidad carnal, se rompa por un roce, una irritación, un rasguño o un desgarro.

Termino reproduciendo otro de los párrafos con los que justifica el señor Martínez Cañavate la compra de los lubricantes: «La educación sexual, en cualquier etapa de la vida, no consiste simplemente en lograr evitar los embarazos no deseados o la transmisión de ITS. También tiene como objetivo el lograr que cada persona sea capaz de establecer relaciones amorosas y afectivas de buen trato, relacionarse de una manera equilibrada, reconocer sus derechos sexuales y reproductivos; tomar decisiones de manera libre, saber pedir, decir no, atender a sus deseos, disfrutar de las relaciones eróticas, cuidarse, quererse, proteger, afrontar dificultades…»

Yo desconocía que los lubricantes sexuales aportaran tal cantidad de beneficios. Me pregunto cómo he podido vivir sin ellos durante toda mi vida.

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