Julia Navarro

Cinco años después

Cinco años después
Julia Navarro. PD

Sí, han pasado cinco años, cinco largos años desde que comenzara la guerra civil en Siria. Cinco años desde que Occidente apostara porque también Siria tuviera su «primavera» y decidiera apostar por los grupos opositores que querían derrocar a Bashar Al-Asad, un dictador como lo era su padre.

Pero la «primavera» se ha convertido en una pesadilla y Siria en el terreno de juego de chiitas y sunitas sin olvidar los intereses geoestratégicos de Occidente y Rusia.

La realidad es que miles de sirios han tenido que abandonar sus casas, sus pueblos, su país y se han jugado, se están jugando la vida por ser acogidos en Europa. Es desolador el espectáculo de familias enteras viviendo en condiciones infrahumanas en campamentos improvisados en suelo europeo mientras se cierran las fronteras a su paso.

La Unión Europea no sabe como gestionar el problema de los refugiados amen de que hay países de la Unión que simplemente se niegan a acogerlos. Y es que una cosa es predicar y otra dar trigo. Es decir una cosa ha sido alentar, financiar y armar a los grupos opositores a Bashar al Asad y otra hacer frente a los estragos de la guerra civil haciéndose cargo de esas miles de familias que han huido despavoridas de la guerra.

Una cosa es alentar procesos de transición de una dictadura a una democracia y otra subvencionar guerras civiles de resultados inciertos que es lo que Occidente ha hecho.

Y aunque Rusia ha anunciado que va a empezar a retirar a sus tropas en función del frágil acuerdo para la paz recién firmado, lo cierto es que la incertidumbre continua siendo lo que marca el futuro en la región donde Turquía tiene un papel fundamental y desgraciadamente parece hacer un doble juego. Por una parte hay sospechas más que fundadas que el ISIS cuenta con cierta colaboración turca, por otro el gobierno de Ankara se hace fuerte ante la UE exigiendo condiciones inaceptables para acoger en su suelo a los refugiados que llegan a Europa por medio de las mafias turcas.

Cinco años después de aquella esperanza de «primavera» Siria está destrozada, los islamitas del Estado Islámico se han hecho fuertes en parte del país y Bashar al Asad continua en Damasco. Y Occidente es corresponsable de este desastre.

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