Manuel del Rosal García

Los ombligos y narices de nuestros políticos… y los nuestros

Los ombligos y narices de nuestros políticos... y los nuestros
Manuel del Rosal García. PD

Significado de las siguientes frases según el Diccionario de la lengua española.

«Altura de miras». Elevación moral de intenciones y propósitos.

«No ver más allá de tus narices». Ser poco avisado y corto de alcance.

«Mirarse el ombligo». Tener una actitud egocéntrica y autocomplaciente.

Para poner a España por delante de los intereses de partidos y particulares se necesita «Altura de miras». La altura de miras de nuestros políticos no se eleva más allá de sus ombligos a los que miran complacidos de sí mismos, de sus privilegios y de sus sinecuras que se le niegan a los españolitos de a pie. Cuando un político le pide a otro altura de miras, le está diciendo que se entregue incondicionalmente a sus propuestas, no que actúe con elevación moral de intenciones y propósitos.

El que pide altura de miras presupone que su contrario carece de ellas, mientras a él le sobran por los cuatro costados. Todos nuestros políticos carecen de altura de miras también porque lo más lejos que alcanza su mirada en el horizonte es el límite establecido por su nariz. Más allá de ella todo se les aparece borroso y oscuro, por eso nunca dan un paso hacia adelante ante el temor de tropezar en algo que a ellos y a su partido pueda perjudicarles; aunque ese paso adelante signifique mejoras para España y los españoles.

Nuestros políticos carecen absolutamente de altura de miras también y, fundamentalmente, porque intentan someter al Estado y a los ciudadanos a la dictadura del partido al que pertenecen, y lo intenta basándose en esa perversidad que consiste en «sentirse legitimados por los votos», olvidando y queriendo hacer olvidar que el que algo sea legítimo no quiere decir que sea justo. Es por todo esto por lo que lo primero que intenta un partido ganador de las elecciones es hacerse con las instituciones claves del Estado a las que pone, no al servicio del Estado, sino al servicio del partido o partidos si el gobierno es de coalición, lo cual es mucho peor porque tienen que repartir entre ellos.

Los políticos carecen de altura de miras por las razones apuntadas, pero ¿y los ciudadanos? Creo que va siendo hora de repartir responsabilidades.

Que los políticos son responsables de la situación a la que aboca un país, por supuesto; pero resulta que los políticos son elegidos libremente por los ciudadanos. ¿No tendremos los ciudadanos alguna responsabilidad por elegir a políticos que son incapaces de articular los mecanismos necesarios para arreglar los problemas del país? Que a la hora de buscar pactos priorizan sus intereses ruines y mezquinos sobre los intereses generales.

Puede que los ciudadanos tampoco tengamos la altura de miras necesaria para poner a España por delante de lo que a nosotros nos puede beneficiar. Puede que no veamos más allá de nuestras narices y la altura de nuestras miradas solo alcance hasta nuestro ombligo.

Se dice que cada uno tiene en la vida lo que se merece. Por la misma razón los pueblos tienen el gobierno que se merecen. Desde que se instaló la democracia los ciudadanos elegimos libremente y según la elección así recibimos. ¿Estamos recibiendo los ciudadanos lo que nos merecemos tras el esquizofrénico – esquizofrénico y catatónico – resultado del 20D? No lo sé, lo que sí sé es que ahora elegimos en libertad, pero parece ser que hemos olvidado el principio fundamental en el que debe apoyarse la libertad: LA RESPONSABILIDAD.

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