Manuel del Rosal García

Hay que ir por derecho Sr. Pedro Sánchez, por derecho

Hay que ir por derecho Sr. Pedro Sánchez, por derecho
Manuel del Rosal García. PD

En mis años mozos regia el municipio donde yo vivía un alcalde con fama – bien ganada, por cierto – de falso, hipócrita, enrevesado, disimulador, intrigante, entreverado, falaz…Un día este alcalde se dirigió hacia una pedanía muy cercana para hacerle un encargo al herrero que allí tenía su herrería.

Antes de llegar a la pedanía, el alcalde preguntó a un pastor como llegar hasta el herrero. -Es muy fácil señor alcalde y está usted ya muy cerca, pero usted no podrá llegar. – ¿porqué que no podré llegar? – Porque para llegar a la herrería hay que IR POR DERECHO.

Eso de que para alcanzar algo hay que ir por derecho era antes, en la época de la España del al «pan pan y al vino vino» y de eso hace mucho. Hoy y debido al «progreso», a «lo políticamente correcto», a la «tolerancia» y al «buenismo», para alcanzar algo basta ser lo que era el alcalde de mí pueblo.

Yo no sé si Pedro Sánchez llegará a ser presidente del Gobierno. Con una ciudadanía que fue capaz de elegir presidente de Gobierno a un personaje como Zapatero – los sociólogos se están preguntando todavía como pudo suceder aquello, y pensando si poner o no como asignatura obligada en las facultades de Sociología lo que llevó a los españoles a votar semejante personalidad – y con más de cinco millones de españoles que el 20D votaron a otro personaje ínclito e inefable como Pablo Iglesias, en España puede ser elegido presidente incluso el Fumi de Morata.

Desde el 20D Pedro Sánchez no ha dado un paso en derecho. Ha caminado haciendo giros a derecha e izquierda, círculos de 360º que le han vuelto al sitio de partida, se ha situado en el centro o se ha desplazado de él.

Ha mentido cuando hablaba durante la campaña electoral, ha traicionado a sus votantes, ha utilizado las instituciones, se ha arrogado como el único con derecho (90 diputados) a formar gobierno, ha atacado indecentemente a Rajoy al tiempo que se mostraba decente, ha girado hacia la izquierda para volver luego a la derecha, se ha atribuido 130 escaños haciendo suyos los de Rivera, ha usado torticeramente a sus bases y ha utilizado la inacción de los barones para sus propósitos.

En Europa se ha presentado genuflexo ante Tsipras humillándose y en Cataluña ha rogado a Puigdemont mientras presumía de «hombre de Estado». Tiende su mano derecha a Rivera al tiempo que su mano izquierda la tiende hacia Iglesias. Habla de altura de miras cuando su mirada no alcanza más allá de sus narices (de sus intereses).

Dice ser la única izquierda mientras se alía con la derecha de Rivera y al mismo tiempo pide misericordia a los comunistas-populistas de Iglesias. Se reúne con todo y con todos en un ejercicio de trilero político.

Acude a los monjes del Tibet para que le enseñen a recitar mantras, tales como «progresismo» y reformismo» sabiendo que no pueden existir ni lo uno ni lo otro aliándose con un partido – Podemos – más rancio que la pata de jamón de los Morancos.

Pedro Sánchez camina haciendo eses y giros, dejándose llevar por el aire que más puede favorecerle sin importarle de donde viene ese aire y cambiando de aire cuando él lo cree conveniente para sus intereses.

Pedro Sánchez, en definitiva, no va por derecho y si no logra su objetivo; no solo habrá fracasado, sino que será recordado como el alcalde que no podía llegar a la herrería porque le era imposible «IR POR DERECHO» Y si lo logra llevará a España y a los españoles, haciendo eses y tropezando, por un camino lleno de abrojos e incertidumbres.

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