Manuel del Rosal García

Europa llora lo que no tiene el coraje de defender

Europa llora lo que no tiene el coraje de defender
Manuel del Rosal García. PD

«Recordad que el secreto de la felicidad está en la libertad, y el secreto de la libertad, en el coraje»

Tucídides, historiador y militar ateniense

Definición de coraje: Esfuerzo, animo, decisión, valor para realizar una cosa.

En Dinamarca se están eliminando platos elaborados con carne de cerdo en hospitales, colegios y guarderías para no ofender a los musulmanes. En Suecia la policía ocultó de decenas de agresiones sexuales a chicas por parte de jóvenes inmigrantes para no crear alarma social y no ofender a los inmigrantes «porque no todos son agresores». En el norte de Alemania, en el estado de Schlewig-Holstein gobernado desde 2012 por una coalición de socialistas y verdes, se han retirado de los colegios y guarderías las famosas salchichas alemanas por estar elaboradas con carne de cerdo para «no herir la sensibilidad de los niños musulmanes».

Mientras nosotros inventamos menús «políticamente correctos» para no herir sus sentimientos religiosos, ellos inventan atentados para acabar con nuestras vidas.

Todos lloran, todos gimen. Las redes sociales se llenan de esos fríos y ridículos emoticonos que han venido a sustituir a las palabras, de esos pocos caracteres que completan frases y solo frases. Imágenes y viñetas llenan Twiter, Facebook e Instagram y entre todas esas manifestaciones por el atentado yihadista en Bruselas hay una que, además de indignarme, me produce perplejidad: «No sabemos qué ha pasado ni por qué ha pasado» ¡Cómo pueden no saber lo que pretenden estos enemigos declarados de nuestra civilización ni el por qué!

Europa está dormida, anestesiada por las doctrinas de lo políticamente correcto, por el buenismo, por la tolerancia mal entendida. Los políticos, ausentes de toda capacidad de previsión, cuando se produce lo que está anunciado reaccionan convocando una reunión de donde saldrá el acuerdo de convocar otra reunión en tres meses. El estado de Derecho – más bien de desecho – los derechos humanos – solo de los asesinos – las palabras melífluas, la indecisión, los intereses partidistas de los gobernantes, el respeto a la diversidad religiosa – de nosotros a ellos, pero no de ellos a nosotros – el qué vaya a decir la ciudadanía, la tolerancia ad nauseam, atan, atenazan a Europa, la mantienen entre grilletes, la esclavizan. Sus políticos, ausentes del mínimo coraje, gastan sus energías en palabras, discursos, posturas, condenas y reuniones para decidir la próxima reunión.

No hay ideas y si las hay, la cobardía, la falta de coraje para aplicarlas permite a estos asesinos sin escrúpulos matar impunemente, a sabiendas de que lo más que les puede pasar es ser detenidos para ser juzgados por el Estado de Derecho que les permitirá salir de la cárcel en poco tiempo para volver a atentar y matar. Europa está amordazada, enquistada, sin salida, adormecida, anestesiada, acobardada.

En Europa los servicios de inteligencia brillan por su falta de inteligencia y si, en un golpe de suerte, logran descubrir algo, la tremenda tardanza en actuar aborta cualquier resultado; mientras, los asesinos, sabedores de todo esto actúan.

El ministro francés señor Vall ha dicho algo que lleva decenios siendo evidente, claro y diáfano: «esto es una guerra» Bravo señor Vall, al fin se cayó usted del guindo, pero permítame decirle que la guerra no se gana compartiendo el té con sus colegas europeos, sino combatiendo con decisión y coraje. ¿Dónde están esos ejércitos europeos que los políticos han convertido en ONGs para ayudar a las ancianas a cruzar los pasos de peatones? Europa duerme en la sumisión, en el hedonismo, en la molicie, en lo acomodaticio.

¡Es duro hacer frente a la realidad, muy duro! Es más cómodo y gratificante mirar de perfil, permanecer en la inacción, arropados y calentitos en los despachos y reunirse en hoteles de un puñado de estrellas a pensión completa para bla – bla – bla procurando ¡falataría más! que ese bla – bla no ofenda a quienes nos matan y terminar unos días después con la valiente decisión de organizar otra reunión mientras decenas de hombres, mujeres y niños han visto cercenadas sus vidas, y sus familiares permanecen estuporizados ante el deplorable espectáculo que dan ustedes los padres de Europa que se están ganando a pulso el título de padrastros.

Los mensajes que ustedes envían a los ciudadanos cada vez – y ya son muchas – que esos asesinos repugnantes cometen su barbarie son mensajes elementales, superficiales, facilones, fanfarrones, fatuos, degradados y demagógicos que no alientan ninguna solución, que suenan a milongas y música para canarios y que muestran a las claras su falta de coraje y decisión para terminar con esta lacra, con esta guerra declarada que perdemos batalla tras batalla.

El edificio de Europa se resquebraja estrepitosamente desde hace años porque esta sociedad falta de valores y de principios, ausente de responsabilidades, amante del buen rollito, de la clemencia, de una tolerancia enfermiza, enemiga del enfrentamiento, aunque este sea justo y necesario; les permite a ustedes, señores políticos de Europa, permanecer en la inacción más ruin y cobarde. Estamos en guerra y las guerras no se ganan jugando una partida de ajedrez con el enemigo mientras se comparte con él un buen coñac.

¡¡Actúen de una puñetera vez señores políticos, o váyanse!!

NOTA.- En los próximos días se podrá leer, escuchar y ver a quienes – gente que vive en la miseria moral – solapadamente apoyan a estos energúmenos de formas más o menos claras, y dejan caer que la culpa o parte de la culpa la tiene esta civilización occidental y cristiana. Se lo aseguro.

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