Laureano Benítez Grande-Caballero

Juego de lágrimas

Juego de lágrimas
Laureano Benitez Grande-Caballero. PD

«Malferida iba la garza/ enamorada:/ sola va y gritos daba».

Pues el Alberto Garçon amaneció, se pintó el rostro barbado con los colores de guerra de los maquis, se puso la gorra Molotov con el rito de un mariscal de campo, y se dijo solemnemente que aquella mañana haría una incursión por los querelladeros del Reino, para iniciar una campaña de salvamento de los parias de la tierra y de la famélica legión.

Como no podía ser menos, miró a su derecha, a ver contra quién se podría querellar, y, claro, le tocó a Rajoy, que pasaba por allí. Envalentonado, con mirada alucinógena y mesiánica, acabó por echarse al monte, incluyendo en la querella criminal ante el Supremo al Consejo de Ministros, a la UE y al mismísimo Sursum Corda, para denunciar la conspiración europea contra los pobres refugiados que serán devueltos a Turquía desde Grecia, ya que los acuerdos firmados días atrás incumplirán la legalidad internacional sobre el derecho de asilo y otras solidaridades.

Ya tenemos aquí a otro feriante que, cuando no tiene que hacer, con el rabo caza querellas criminales, al más puro estilo «Sálvame», ya que esa palabra es lo que le dicen a este redentor iluminado sus hambrientas y depauperadas mesnadas. Y, bondad graciosa, lo más descacharrante es que este Garçon se atreve a constituirse portavoz de la españolía, afirmando con total descaro que la sociedad española está muy «sensibilizada» (sic) con esta cuestión de los refugiados, aspirando incluso a montar una movida tan gigantesca como la que provocó la guerra de Irak. Ole y ole.

Sí, pobre malferido amaneció este Garçon, enamorado de sus parias, como loco por esos montes de Dios, gritando su lacerante dolor por las injusticias de las deportaciones colectivas: lastimeros aullidos daba por los secarrales mesetarios, por los olivares, por las tribunas del Congreso, por las ruedas de prensa, por los corrales de vecinos, por marismas y bulevares.

Pobre muchacho, pobre Garçon, feroz defensor del aborto libre, a quien los cuerpecillos torturados de fetos y embriones no le malfieren, no le arrancan ni una lágrima, no le provocan ni un gritillo, aunque sea ahogado y teatral; malferido Garçon, amigo de los que llaman «violencia masiva» al terrorismo, que se negó a estar presente en la reunión del pasado noviembre donde se constituyó el Pacto Antiyihadista, dándose además el lujazo de denunciar urbi et orbe la vulneración de los derechos humanos con casos de espionaje, torturas y asesinatos extrajudiciales.

Con estos antecedentes, ¿habrá malferido a este Garçon la barbarie terrorista que el Estado Islámico perpetró en Bruselas? ¿Le habrán arrancado gritos, lamentos y lágrimas las víctimas masacradas por los yihadistas que no se atrevió a condenar asistiendo a la constitución del Pacto? ¿Irá por esos montes y riberas desgreñado, macilento, cubierto de cenizas para llorar este horror? ¿Se querellará contra el ISIS? ¿Denunciará a algún emirato proyihadista del petrogolfo?

Garçon, Garçon, Garçon, que tanto lloras por tus refugiados, cazados como garzas en los pantanos brumosos de una cruel Europa que los maltrata… También llorabas hace poco suplicando constituir un grupo parlamentario abrazado a los osos separatistas de Bildu y ERC, pues así tendrías más pasta garza, más privilegios, más focos, aunque mucha menos vergüenza.

Llenada la buchaca, pues te pasabas al Grupo Mixto y en paz, después de haber robado al pueblo español. Pues mira, si tienes mono de querellarte contra alguien, podrías empezar por ti mismo, pues en el fondo todo no sería más que un fuego amigo. Tampoco importaría que te disparases en un pie, pues lo tuyo, oh Garçon, es volar como una garza.

Y también es lo tuyo, Alberto, la comedia, el esperpento teatral, la pose pijoprogre, como le sucede a todos los okupasillones de la bancada radikal. Pibe como eres, el juego es lo que de verdad te va: tu película podría llamarse «Juego de lágrimas», hermoso film irlandés sobre el IRA que no sé si habrás visto.

Garçon, Garçon, Garçon: como tu nombre afrancesado indica, tu papel es hacer de recadero de podemitas, ujier de radikales, criadillo de Bescansas, correveidile del laboratorio de pensamiento «antiglobalización» ATTAC, el mayor movimiento mundial de disidencia controlada -creado, por supuesto, por Rockefeller-, donde milita la flor y nata de la progresía izquierdosa mundial, incluida la cúpula de Podemos.

Y, ya que ha salido el inevitable Rockefeller, ¿por qué no te querellas contra él criminalmente? Mira, si tienes mono de juzgados, tienes a tu disposición toda una constelación mafiosa de personajes siniestros contra los que podrías querellarte si tuvieras los suficientes bemoles.

Es muy sencillo de explicar: los plutócratas que conspiran por el Nuevo Orden Mundial promocionan el aborto en el mundo occidental, el que más se resiste a su conspiración globalista; entonces se necesita importar mano de obra barata que, además de aumentar los beneficios empresariales, destruye con su multiculturalismo la civilización europea, especialmente el cristianismo; luego se desestabiliza con guerras el mundo musulmán: se atacó a Libia cuando Gaddafi quiso implantar el patrón oro en contra del dólar; se atacó a Túnez cuando este país quiso implementar una Banca Árabe en contra de los Rothschild; se creó la guerra en Siria porque este país no quiso aceptar que por él pasara un oleoducto para transportar gas a Europa en detrimento de Rusia -proyecto de los países suníes del Golfo, EEUU, Israel y Turquía-.

En el origen de estos conflictos están los poderes oligárquicos globalistas, que crearon, financiaron y entrenaron al Estado Islámico, cuya actividad terrorista y armada ha dado origen a una enorme marea de «refugiados» promocionada por las élites mundialistas para que invadan Europa, con el horizonte final de arrasar sus valores, finiquitar su civilización y crear una amenaza terrorista tan global, que los europeos, presas del miedo, aceptemos graves recortes en nuestras libertades a cambio de nuestra seguridad. A partir de aquí, el tiránico Nuevo Orden Mundial que nos aguarda está servido.

Así que ahí los tienes: a los Rockefeller, los Rothschild, George Soros, Obama, jeques del Golfo… Denúncialos, Garçon, ve de querella en querella contra ellos, pues son los responsables de la tragedia de los pobres refugiados que serán deportados, cuya suerte te malfiere y te hace ir por ahí de grito en grito, de lágrima en lágrima, de querella en querella.

Pero cuidado, mozo Alberto, con tus amistades tabernarias, que son aves de rapiña, mientras que tú no eres más que una patosa ave zancuda: «Por muy alta que vuela la garza, el halcón la mata». Y, contra eso, no hay querella que valga, Garçon.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído