Rosa Villacastín

Malditos 902

Malditos 902
Rosa Villacastín.

Ahora que estamos sin Gobierno, pienso que sería bueno pararnos a pensar en cosas diferentes de la política dura y pura. Los que tenemos ya unos años ponemos en la entrada en vigor hace más de 15 años del euro el principio de muchos de nuestros males.

¿Quién no recuerda que la vida en pesetas era bastante más asequible que en euros? ¿A quién no le ha sucedido que lo que compone la vida corriente -gastos de luz, teléfonos, gas- se ha disparado?

Eso, sin hablar de la crisis que desde 2008 nos ha deparado un sinfín de problemas añadidos y no digamos a las nuevas generaciones que se han incorporado a la vida laboral con sueldos más exiguos y obligaciones más altas que las que tenían sus progenitores.

Pero no es cuestión de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Podríamos decir que lo mejor está por llegar pero me temo que no convencería a nadie. Quiero dedicar este artículo a tres cifras que me traen a mal traer y se trata de los tristemente famosos 902. Cuando usted tiene un problema o simplemente una necesidad de información de una compañía de seguros o de una eléctrica, empieza un calvario.

Tiene que llamar a números que comienzan por 902 donde usted no habla con otra persona sino con un ordenador perfectamente entrenado para alargar la llamada hasta la exasperación con artilugios legalistas para decirle que la llamada puede ser grabada o que existen unas posibles ventajas comerciales que a usted -siempre vamos con prisas por la vida- le saben a cuerno porque el alargamiento de la llamada se traduce en euros que las compañías telefónicas se reparten con las de seguros, eléctricas, gas y otras grandes compañías.

Entiendo que cuando usted hace una llamada a un gabinete erótico, todo el mundo intente beneficiarse. Pero es que estamos hablando de cuando ha visto un error en la factura o simplemente ha golpeado a un coche en el aparcamiento, ha tenido un accidente o tiene una avería mecánica.

¿Cuánto dinero se nos va de esa manera tan tonta que representan los números que comienzan por 902? A tenor de lo que figura en la facturas de telecomunicaciones, unas decenas de euros cada mes lo cual implica que gastemos en telecomunicaciones bastante más de lo que hacíamos hace diez, quince años.

¿No hay nadie que se preocupe por esto? ¿No tiene relevancia para los Defensores del Pueblo o para la CNMV? La vida se compone de pequeñas cosas y estoy de acuerdo en que esos malditos 902 no tienen la consistencia para convertirse en un problema de Estado, pero lo siento, para mí son un problema tanto por la pérdida de tiempo que suponen como por el coste que suponen.

Y ¡ay! no voy a terminar este artículo sin hacer alusión a las compañías aéreas y a los hoteles que para hacer una reserva te obligan a pasar por las horcas caudinas de esos inefables tres números, alargando innecesariamente la llamada y haciendo que se te ponga una cara de tonto, tonta en mi caso, que no la aguanta nadie.

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