Víctor Entrialgo de Castro

Bélgica existe, pero apenas…

Bélgica existe, pero apenas...
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Los viejos estados unitarios que se federalizan, -a diferencia de los que se federalizaron al nacer, EEEU o RFA,- caminan hacia su disolución.

Como le pasó a la URSS o va camino de pasarle a Bélgica. Mientras casi todos ven esto, desde el taxi de izquierda unida, Podemos e incluso el propio secretario general del PSOE, Pedro Sanchez, cuando no tienen otra cosa, se pasan el dia repitiendo lo del «Estado federado» como el abradacabra de la politica nacional.

Como si repitiendo las palabras mágicas, estuviesen no ya acertando sino siquiera diciendo algo. Y ahora, ante la manifiesta chapuza belga anterior y posterior a los atentados de Paris y Bruselas, aquellos que pretenden «federalizar» hasta el baño de casa, callan ahora como ahogaos.

Con un territorio pequeño, 6 policías distintas, 3 regiones, 3 lenguas, flamencos y valones más cantones que hablan holandés o alemán, y una ineficiencia legendaria, Bélgica ha dado muestras de una desorganización sin precedentes y camina hacia su disolución en Europa.

En España, al margen del 11-M, sabemos algo de descoordinación entre autonomías en asuntos trascendentales de seguridad, lenguas, fiscalidad, corrupción o antiterrorismo y esperamos no tener que volver a lamentarnos de ello.

Pero lo que la explosión de las bombas de Bruselas ha sacado a la superficie ademas de muerte, desolación y cascotes es que si antes teníamos una ligera impresión ahora ya tenemos serias dudas de que Bélgica exista.

Dejando que el jefe de las células yihadistas en Europa fuese incluso a visitar a su madre después del atentado de Paris y antes del de Bruselas, se ha puesto de manifiesto que las autoridades belgas, en línea con lo manifestado por su primer ministro, no querian intervenir ante la posibilidad de la reacción. «Sucedió lo que nos temíamos».

O sea, que desde el poder politico y judicial, la Bélgica débil y federal, después de dejar crecer el guetto de Moleenbeck fundamentaba su estabilidad vigilando de lejos un refugio de terroristas a los que no había que tocar para no enfadarlos.

Y así como la policía belga no quiere despertar a los terroristas para hacer un registro, no encauza a los ultras frente a los que velan a las víctimas, la judicatura belga no quiere extraditar a España a un etarra «por si aquí no se respetan los derechos humanos», lo que aparte de un insulto de un socio de la unión europea, da idea de la cooperación judicial en el seno de la misma y del funcionamiento de la justicia belga.

A Europa le falta mucha Europa. Y lamentablemente parece que sólo una tragedia descomunal, así es la condición humana, sería capaz de despertar a esta burocracia para que haga de una vez lo que hace falta, empezando por una auténtica seguridad europea. Igual que Europa… Bélgica existe……pero apenas.

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