Antonio Lucas

«Errejón, por encima de desafectos, despliega ahora la doctrina de la hermandad»

"Errejón, por encima de desafectos, despliega ahora la doctrina de la hermandad"
Antonio Lucas. PD

Antonio Lucas habla sobre la vuelta al primer plano de la actualidad política de Íñigo Errejón y cómo éste regresa con el freno de mano echado (de momento) en cuanto a criticar al líder todopoderoso se refiere, es decir Pablenin Iglesias:

Cien días más tarde de las elecciones generales, en Podemos disimulan fingiendo la paz. Es el acontecimiento más claro en la algarabía de pactos, citas a las que no acude nadie y llamadas perdidas entre los candiatos. Errejón, por encima de desafectos, despliega ahora la doctrina de la hermandad como sucede en la base misma del cristianismo. Tal cual. A su bronca, que es un pseudónimo de la democracia, ellos le dicen «discusión en abierto», pero no deja de ser (del partido hacia fuera) un mosqueo de los de toda la vida porque a uno de los hechiceros le han movido las plumas a traición. En su regreso (como los Pecos, pero saliendo a escena sólo uno), la psique principal de Podemos (el liderazgo es otra cosa) habla de la formación como «la más parecida a España». Eso inquieta, porque España tiene algo de país sin acabar, de milagro ya muy minimizado.

Apunta que:

Cómo de lejos está la posibilidad de un «Gobierno del cambio» que esta hora de la agenda política la llena el combate entre dos de los jefes del partido más joven. Eso es lo que suele pasar cuando la política ya está hecha, pero no si un país camina encordado a un Gobierno de suplentes. Errejón es la cabeza más despejada de su clan. El de más largo alcance en las ideas. El más discreto. Sabe que en democracia los mitos suelen griparse pronto, basta con tener gente competente o capaz que los vaya dejando en evidencia. Aquellos que cortan sus partidos por donde quieren forjan equipos de hospicianos que se disuelven cuando el líder único huye, se marcha o se traspapela. Errejón tiene un secretario general, pero si uno estudia los movimientos de Errejón es consciente de que lo tiene a tiempo parcial, pues la mitad de la verdad del otro es cosa suya y en cualquier momento podría ponerlo a tiritar.

Podemos cree fieramente en las elecciones (que están al caer), pero desconoce aún cómo llegarán a ellas. Irse de campaña sale caro en pasta y en lo otro. El secretario general ha ganado la guerra de las sillas, pero Errejón prefiere la batalla ideológica porque no descuida las bondades del freno de mano. Lo mejor de no creerse dios es saber que a los milagros se llega por una sola vía: pensando en vez de esperando. Y lo único que no exigen es creérselos. Así se juega a largo plazo. Matiza, adjetiva, puntualiza, pero separa el dril de la pana. Es consciente de que las buenas duplas políticas (como los humoristas) son aquellas que conviven en falso. Ahí están los Underwood de House of Cards.

Subraya que:

Podemos arrancó como una necesidad inaplazable y lentamente fue virando a una realidad como otras tantas. La visibilidad escandalosa del principio les ha llevado a que hoy algunos ni los odien ni los amen. Y eso es fatal, porque no excitan tanto o no han encontrado la síntesis real de su personalidad. Están los primeros en todos los reclutamientos morales, pero dentro de casa están a portazos de la cocina al baño. En política las guerras siempre las suelen perder todos a la vez, aunque unos lo hacen antes que otros. A Errejón no se le escapa este detalle. Es la parte del Politburó que no conecta directamente con la mocedad, sino que los espera más adelante. Es de los que saben desfallecer según por dónde les dé el sol. Se ha dejado chulear, pero para imponer su ley no su accidente. Algún susto viene a dar.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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