Francisco Muro de Iscar

Un Gobierno que pueda gobernar

Un Gobierno que pueda gobernar
España, economía, salud. PD

Iglesias y Sánchez han realizado la escena del sofá, pero eso no garantiza que pueda haber un Gobierno a la vista porque aunque Pablo Iglesias haya hecho ostentación de estar dispuesto «a no ser vicepresidente» -pero, hombre, ¿no decíamos que el hambre de cargos era un mal de la casta?- si eso impide un acuerdo de progreso y de cambio, hay muchos problemas de fondo por resolver.

España necesita un Gobierno cuanto antes, pero sobre todo necesita un Gobierno que pueda gobernar con solvencia y con estabilidad. Eso, incluso aunque hubiera un acuerdo, parece que está muy lejos de convertirse en una realidad.

Sólo el miedo cerval a no alcanzar el poder -y que le pueda caer otra vez a Mariano Rajoy, el vetado por todos- puede echar a Ciudadanos en los brazos de Podemos, a Podemos en los de Ciudadanos y a Pedro Sánchez atarle las manos por la derecha y por la izquierda.

Y, aunque ya se sabe que la política hace extraños compañeros de cama, hoy por hoy, las diferencias de fondo entre los tres siguen siendo abismales. Y si hacen un trío y se acuestan juntos no es nada seguro que a la mañana se levanten todos en la misma cama ni que alguno acabe durmiendo en el frío suelo.

Sánchez ha hablado con Iglesias cien días después de las elecciones porque ninguno de los dos ha tenido interés en verse antes y ha dicho, después, que cualquier acuerdo tiene que pasar por el visto bueno de Ciudadanos. Hasta ayer, Ciudadanos lo rechazaba tajantemente, no por sentarse en la misma mesa, sino porque su programa y el de Podemos están en las antípodas.

Si Sánchez se traga sus palabras, Iglesias las suyas y Rivera las que ha mantenido siempre, tal vez pueda haber acuerdo, pero tendrán que explicar qué va a hacer ese Gobierno en asuntos tan fundamentales como Cataluña y el derecho a decidir, la economía, el pacto antiterrorista o el cumplimiento del déficit. Lo que estamos viviendo donde hay gobiernos «a la valenciana», es para salir corriendo. Y Pedro Sánchez, futuro presidente, tendrá que explicar dentro de su partido, y fuera, qué está dispuesto a ceder a cambio de ser presidente.

El poder por el poder nunca es una garantía ni de acierto ni de supervivencia En el otro lado, tiene razón Aznar -y mira que me cuesta dársela- cuando dice que se necesitan «nuevos líderes a la altura de los desafíos», pero Rajoy ni se inmuta.

El último Gobierno consiguió un incremento del PIB muy superior al de toda Europa -hemos superado en PIB per cápita a Italia por primer vez en la historia-, frenar la caída del desempleo, aumentar las inversiones, hacer que el turismo creciera, que la economía funcionara razonablemente y que las expectativas empresariales pasaran del más negro pesimismo a un creciente optimismo.

Ahora todo eso se ha frenado en seco por la imposibilidad de los partidos de olvidar las diferencias ideológicas y buscar acuerdos para los problemas reales que tiene España. No se trata de repartir cargos sino de consensos para hacer las reformas urgentes que consoliden el futuro. No se necesita un Gobierno al precio que sea, sino un Gobierno que pueda gobernar. Dudo que quieran entenderlo.

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