Rafael Reina

Una política estéril

Una política estéril
Rafael Reina. PD

Tenemos aquí un puente que lo llamamos «el Puente a ninguna parte» y me recuerda a la situación política de España, un camino a ninguna parte, unos pactos a ninguna parte o como dijo El Ministro en Funciones Alfonso Alonso, una política estéril.

Si nos paramos a pensar o mejor si se pararan a pensar, nos daríamos cuenta que en estos momentos no se puede estar más lejos de la voluntad del pueblo español, que en Julio de 1936… antes y después del día 18.

¿Acaso algunos de los postulados que llevaron a las urnas a los actores de estos días, se asemejan en algo a los que ni sabemos se están postulando ahora?

¿Acaso elegimos asientos y sus nombres los ciudadanos?

Hemos emitidos unos votos, repartidos y diversificados para que entre los más «favorecidos» busquen soluciones al sufrimiento del pueblo, para acelerar las medidas, para que no sea solo una cabeza, un ideal, un grupo el que averigüe las salidas a la situación, para que exista una representación de la mayoría de ciudadanos, para que las respuestas ayuden a todos.

Pues más de cien días despues miles de españoles están en situación desesperada, gentes que o bien no tienen para terminar el mes o que tienen todos sus ahorros invertidos en negocios que dependen de la buena marcha del país, con empleados que dependen de ellos, con familias que dependen de ellos; mientras nuestros políticos, los que creímos que eran los mejores, los que se presentaron con promesas pero que ahora se tornan en otras que ni sabemos se dedican a pasar, sonreír, escribir en los medios y a no hacer nada productivo.

Hablamos mucho y con razón de la corrupción y de los robos que nos hacen a nosotros, los que nada tenemos, se habla mucho de «regeneración» de reformar para asegurar la honestidad de los políticos… pero acaso no empieza la corrupción política, cuando las promesas de campaña no son más que «verdades a medias», ¿no es eso corrupción?

Si un empresario prometiera un producto, cobrara por ello y luego no lo entregara o lo que entregara no fuera lo prometido, ¿Qué acciones legales podría enfrentar?, ¿Qué acciones legales se pueden tomar antes el fraude en las promesas electorales?

Poco después del nacimiento de nuestra democracia, el gobierno delibero por casi tres meses para definir los colores de la bandera española, al final llegaron a la Salomónica conclusión de deberían ser, rojo y amarillo (no se sabe bien si el amarillo seria limón o butano, solo que no debería ser «gualda»), al final de tan difícil decreto, hubo de solventar sobre el salario de nuestros ilustres representantes, lo cual requirió algo más de 24 horas.

Cuando el asunto les interesa (como las vacaciones estivales), nunca hay ni habrá problemas, pero cuando la cuestión no les duele, entonces no hay prisas. Quizás si les exigiéramos a nuestros políticos, pagar de sus bolsillos la renta del edificio de las cortes con todos sus gastos, no tardarían tanto en encontrar pactos.

Vamos hacia unas nuevas elecciones, tendremos que oír otra vez, promesas, críticas, insultos y toda clase de bazofia para desacreditarse unos a otros… de hecho no hemos dejado de oírlas, como si en el fondo ya supieran que deben seguir haciendo campaña, pero la ¿verdad, cuando oiremos la verdad, cuando oiremos a políticos que sepamos que nos dicen la verdad?

Eso no depende de nosotros.

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