Víctor Entrialgo de Castro

Siempre nos quedará la Carrera de San Jerónimo

Siempre nos quedará la Carrera de San Jerónimo
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Ver bajar a Sanchez e Iglesias por la carrera de San Jerónimo como extras de una película de Garci en el papel de futuro gobierno da no sé qué. Un paseo por el cielo pendiente de asaltar.

Un aire casual de representación y falsedad, de cine amateur, casi de tomavistas, entre dos enemigos malévolos que se alían en un frío cameo por conveniencia. Cualquiera que haya seguido a estos dos personajes sabe que eso no puede durar.

Encargándose un book y una campaña a si mismos Sanchez e Iglesias siguen tomando el pelo a los españoles. Sánchez parece un concursante queriendo ganar Supervivientes e Iglesias es la encarnación misma de la falsedad, lo que uno más rechaza en la vida instintivamente, «la falta de autenticidad». Chiquito de la calzada diría «No puedo, no puedo». Nosotros no podemos, Debemos.

Nadie bien informado, ha recordado en su discurso de cumpleaños Mario Vargas Llosa, puede creer que el marxismo-leninismo puede solucionar los problemas de nuestro país. Más bien las versiones actuales son la reencarnación junto al nacionalismo de lo que ya hace medio siglo fueron diagnosticados, -aún para quien pueda pensar en sus bienintencionados propósitos iniciales-, como males de nuestro tiempo, de consecuencias terribles para el siglo xx y lo que llevamos del nuestro.

El Premio Nobel ha aconsejado también que guardemos las formas. Ha recordado que las formas no son sólo esenciales en la literatura y el arte, donde son todo, sino también en la política.

No puedo estar más de acuerdo. Las formas, ignoran algunos, son el fondo. El problema es cuando algunas fuerzas políticas basan su ser marxista, separatista o antisistema en la ruptura de las formas.

Lo que representa Iglesias, al igual que los separatistas, es precisamente el desprecio de las formas, empezando por la Constitución y siguiendo por su desprecio a las más elementales usos y costumbres de las instituciones fundamentales de la Nación, por donde pasaron ilustres personajes de nuestra historia, nada más llegar de las del Parlamento

Guardemos las formas. Mario Vargas Llosa, sabio, tiene razón. Pero eso significa resistir, educadamente, frente a quienes quieren acabar con ellas. Ese Gobierno que pretenden los amantes circunstanciales de Teruel, pondría en peligro las formas que debemos invocar y defender. Nosotros no podemos, debemos.

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