Antonio Martín Beumont

Génova 13 o la casa de tócame Roque: Rajoy y las riñas internas carcomen el PP

Rajoy es víctima de sí mismo y del rajoyismo profesional, confortablemente cobijado a la sombra de La Moncloa y empeñado en difundir que la ciudadanía les premiará en unas nuevas elecciones

Génova 13 o la casa de tócame Roque: Rajoy y las riñas internas carcomen el PP
Antonio Martín Beaumont. PD

La planta noble de Génova 13 está amortajada, falta de vida y de iniciativa

Ver a Mariano Rajoy en la penumbra del Palacio de la Moncloa estirar su final como presidente es desesperante para el PP.

Al menos para una parte del partido más grande de España. Sobre todo cuando la estrategia de esperar se sustenta, en realidad, meramente en una cuestión personal.

Rajoy sabe que en cuanto levante la mano para reivindicarse, tanto PSOE como Ciudadanos, los dos socios con quien desea fraguar la Gran Coalición por la que se suspira, dirán que con él a la cabeza no van ni a la vuelta de la esquina.

Por eso mismo ha huido de la investidura como un novio a la fuga. Tal imagen no le conviene en absoluto. Intenta evitarla a cualquier precio. Incluso al del riesgo de desangrar al PP por el camino.

Rajoy teme, sobre todo, que la gente de centro derecha pueda visualizar que con otro candidato la cosa podría ser diferente.

Es decir, que si se echase a un lado para que otro nombre de sus filas buscase el consenso, al PSOE (sin la excusa de la responsabilidad política atribuida a Rajoy sobre la corrupción) se le colocaría en un trance de esos que podrían invitarle a la abstención para que el PP siga gobernando.

Sin duda, tal hipótesis sería buena para su formación política… pero muy mala para los intereses del presidente y, sobre todo, para el rajoyismo «profesional» confortablemente cobijado a la sombra de La Moncloa y empeñado en difundir por activa y por pasiva la especie de que la ciudadanía sabrá premiar en una hipotética segunda vuelta en las urnas la negativa del jefe a morder el anzuelo de unas negociaciones sin salida.

Tal comportamiento ignora los imperativos del interés general y pone en órbita las motivaciones partidistas o, mejor dicho, personales.

Mientras, claro, el PP está paralizado. Y cuando se mueve es, en todo caso, sólo a rebufo de alguna iniciativa aislada impulsada más por empeño personal de sus presidentes regionales que por decisiones de la dirección nacional.

«Calma chicha, no vaya a ser que si soplamos levantemos un temporal», es la consigna que sale de la amortajada séptima planta de Génova 13. Tan sólo por inercia, sus cargos siguen lanzando sus mensajes ante las cámaras. Pero, en pasillos, viven en un estado de pesimismo permanente.

En fin, si no fuera porque tengo tanto aprecio a algunos de los que pululan por esa sede, diría que tristemente la han convertido en la casa de tócame Roque, esa corrala madrileña del siglo XIX -cerca de la calle Génova, por cierto- llena de riñas y escándalos donde los vecinos se atrincheraron durante años sin pagar el alquiler, pero en la que nadie sabía quién era el propietario que podía desalojarlos.

Ya escribí aquí hace unas semanas que el final del marianismo sería como ha sido toda su vida política: parsimonioso, sin prisas. A fuego lento, vamos. Veremos si el Partido Popular soporta un baño María tan largo.

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Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

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