José María Carrascal

«El patinador Javier Fernández nos ha dado mucho más que una lección»

"El patinador Javier Fernández nos ha dado mucho más que una lección"
José María Carrascal. PD

José María Carrascal siente envidia sana ante el esfuerzo y superación del patinador español Javier Fernández, doble campeón del mundo:

Van a perdonarme que no les comente la prórroga que el Comité Federal del PSOE ha dado a Pedro Sánchez para que siga buscando la cuadratura del círculo, quiero decir que le apoyen simultáneamente Podemos y Ciudadanos, ni los malabarismos de Pablo Iglesias para ser, al mismo tiempo, moderado y radical, ni las penas de Albert Rivera ante los cuernos que Sánchez intenta ponerle con Iglesias. Ni siquiera voy a comentarles el Madrid-Barça, del que sabrán ustedes hasta el menú que tomaron antes del partido. No. Prefiero dedicar esta columna a un chico que se la merece más que todos ellos, ya que ha logrado un auténtico milagro: proclamarse por segunda vez consecutiva campeón del mundo en un deporte, y a la vez un arte, el patinaje sobre hielo, que nos es tan extraño como los pingüinos.

Explica que:

Hasta hace pocos años no había en España arriba de media docena de pistas de hielo. Quiero decir que el número de practicantes era mínimo. Y es del número de donde salen los campeones, la excepción. Pues bien, Javier Fernández, ese es el nombre del muchacho, ha sido cuatro veces campeón de Europa, ante rivales tan duros y preparados como los rusos, los escandinavos, los holandeses, los ingleses, y acaba de proclamarse campeón del mundo por segunda vez en Boston, enfrentándose a otro monstruo de la especialidad, el japonés Yuzuru Hauku, gran amigo suyo por cierto, y a una pléyade de patinadores asiáticos, chinos especialmente, que parecen haber nacido con unas cuchillas bajo los pies.

Y cuenta que:

Javier salió a la pista como el vigésimo segundo de la clasificación y a doce puntos Hauku, que figuraba el primero. Y lo consiguió con una actuación sencillamente perfecta tanto en la técnica como en lo artístico, en la fuerza como en la gracia, en la velocidad como en el ritmo. Sin un fallo, dando la impresión de que no le costaba nada, siendo todo dificilísimo, los saltos, las piruetas, la coordinación, la pose. Llegar adonde él ha llegado, a batir a los mejores especialistas del mundo, desde un país donde el hielo que más abunda es el de los cubitos para los licores, no es que sea difícil, es un milagro. Pero un milagro alcanzado a base de esfuerzo, de tesón, de voluntad, de sacrificio. Quiero rendir desde aquí homenaje a este joven que nos ha dado una lección a todos los españoles: podemos ser los mejores si nos lo proponemos, si estamos dispuestos a conseguirlo, si no nos desanimamos ante los obstáculos que hay que vencer ni las dificultades que se encuentran en el camino. Sobre todo, si no malgastamos nuestro tiempo y nuestras energías en quejarnos de lo que va mal, en despotricar de los demás y en ponerles zancadillas. Así, no se va a ninguna parte. Mejor dicho, se va a la cola de las clasificaciones. Javier Fernández nos ha dado algo más que una alegría con este su segundo título mundial en patinaje artístico. Nos ha dado una lección. Gracias.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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