Eleonora Bruzual

Impunidad por paz

Cada día nos topamos con hechos que impulsan ese asco por instituciones que se han convertido en blandengues instancias para juzgar demonios

Impunidad por paz
La periodista Eleonora Bruzual. PD

La maldad y la deshonestidad tienen defensores y también beneficiarios. Existen en todo el mundo y es -por cierto- lo que puede servirnos para explicar la permanencia, la arrolladora fuerza y la impunidad del mal y sus exponentes.

Frente a las masacres que consuetudinariamente están llevando a cabo los asesinos, que en nombre del islam y de Aláh bañan de sangre varios continentes, vemos esos cómplices y esos «alegres promotores» siempre a la caza de razones para justificar el horror y garantizarle impunidad.

Cada día nos topamos con hechos que impulsan ese asco por instituciones que se han convertido en blandengues instancias para juzgar demonios.

El pasado jueves 31 de marzo el presidente del Tribunal de La Haya puso fin al juicio del carnicero pavoroso Vojislav Seselj, con esta frase: ¡Él es un hombre libre!

Libre quien asesinó a miles de bosnios y croatas, envió sus huestes a violar mujeres, a quemar sus casas, a sacarlos de sus poblados. Y este despiadado asesino ya tenía más de dos años con casa por cárcel porque sufre de cáncer y sociedades suicidas que respetan los derechos humanos de los monstruos que pisotean los suyos. Vojislav Seselj, uno de los belicistas más sanguinarios de aquella aterradora década de los 90 en los Balcanes en aras de la Gran Serbia.

Y cuando aún no se serenan lágrimas y dolor por los atentados de Bruselas, y no hay voces valientes que en el Occidente condenen a los asesinos islámicos que matan impunemente en nombre de Dios, tanto a cristianos como a judíos en Europa y en Israel, en Lahore o en Nigeria, en España toman fuerza los bárbaros de una izquierda plagada de sociópatas y farsantes que complacidos ven todos estos hechos con la sonrisa de quienes tenaz y certeramente están horadando los cimientos de un país de respeto por la diversidad religiosa, política y cultural.

El partido político Podemos y todas esas pandillas hoy empoderadas, la solidaridad que niegan a las víctimas de Bruselas y Lahore la activan a favor de aberrados asesinos de ETA y gamberros que ven en ellos los perfectos círculos para que el mal milite y mande. Pandillas de bandidos que se excitan porque ahora cualquier barbaridad es un planteamiento político y el grotesco irrespeto a creencias y principios su derecho. Podemos y sus esperpénticos líderes afanados en borrar de España todas sus fiestas y tradiciones con referencias del catolicismo, la religión de la mayoría.

España, donde una «ancianita» más parecida al lobo disfrazado de abuela que a una alcalde de todos los madrileños, convirtió la tradicional cabalgata de Reyes de la capital española en desfile multicultural, Podemos y sus esperpénticos líderes y acólitos borrando los nombres de santos de las calles en Sevilla y haciendo desfilar por esa ciudad la procesión del «coño insumiso» o «El santo coño» en plena Semana Santa sevillana, y tanta baladronada asquerosa y grotesca me obliga a decirle a esos valentones, al Pablo Iglesias o a la aguerrida banda ETA, que si odian tanto los sentimientos y valores religiosos, por qué no organizan otra procesión que llamen Del Santo Pito, por supuesto de una deidad o profeta de sus amigazos musulmanes. Eso sí que les mostraría realmente valientes ateos.

Y Venezuela, donde terminando marzo, un espécimen abominable de la izquierda infiltrada en organizaciones democráticas, habilísimos para lograr convertirse en asesor de Henrique Capriles, después de haber sido chofer y pana de Juan Barreto, inolvidable malandro rojo, de haber voceado burlas electorales como aquella de «¡El 28, el 28!» e invadir a mano armada una sede de la Policía de Chacao, para sacar a lo macho a uno de sus secuaces en la Alcaldía de Libertador, ahora en pleno clamor de una Ley de Amnistía que rescate del odio castrochavista a los presos políticos, escribe lo que titula «Amnistía en doble dirección y gobierno de unidad nacional»

Descaro sin sonrojo de Eduardo Samtei, mazacote moldeado con la suprema bellaquería y las ínfulas de intelectual que aboga por borrón y cuenta nueva para sus amigos delincuentes de la Peste roja. Borrón y cuenta nueva para los que han saqueado a Venezuela, han ordenado represión, han asesinado, han amasado fortunas con el robo y el narcotráfico y él en los espacios de opinión del diario El Nacional, fechado el pasado 28 de marzo, quiere para ellos amnistía, quiere que les salvaguarden sus bienes mal habidos, quiere impunidad para sus crímenes. Quiere lo que sólo un cómplice puede esperar.

Por eso, impunidad por paz es como si tienes hambre, pides comida y te dan boñiga.

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