José María Carrascal

Sánchez, Iglesias, Rivera: un trío desafinado

Sánchez, Iglesias, Rivera: un trío desafinado
José María Carrascal. PD

Afirma José María Carrascal en su columna de ‘ABC’ este 4 de abril de 2016 que sabiendo los tres -Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera- que, como no lleguen a un acuerdo, habrá elecciones. Y se pregunta retóricamente ¿cuál de ellos le tiene más miedo?:

Tienen muy poco en común, tanto en programas como en actitudes. Más que socios son rivales, disputándose seguidores y protagonismo. De hecho, lo único que comparten es que los tres quieren echar al PP del gobierno.

En el resto, andan a dentelladas, no fiándose un pelo uno de otro. Como habrán adivinado, me refiero al PSOE, a Podemos y a Ciudadanos.

Y la gran incógnita es: ¿prevalecerá el ansia de acabar con Rajoy y su partido sobre sus rivalidades internas o estas rivalidades acabarán imponiéndose, haciendo descarrilar el proyecto? A día de hoy, ni ellos mismos lo saben.

Han prometido reunirse esta semana para combinar la estrategia, que tendrá que parecerse a la forma como hacen el amor los puercoespines: con muchísimo cuidado. De entrada, apenas hay posibilidades.

No porque se hayan puesto verdes unos a otros en el pasado. Los políticos olvidan las ofensas tan rápido como las promesas. Su problema en este caso es cómo combinar sus programas e incluso su imagen ante el gran público.

Desde que saltó a escena como un tigre, Podemos no ha hecho otra cosa que denunciar, acusar y arremeter contra las demás fuerzas políticas españolas, sin perdonar a las más afines, negándose a pactar con ellas y exigiendo su capitulación. Estando PSOE y Ciudadanos entre sus blancos favoritos.

Fue una de las causas de su rápida popularidad, dado el gusto por la pelea que tenemos los españoles. Ver a Iglesias, su personaje más destacado, pactando con el PSOE y sentarse con Rivera no va precisamente a aumentar su popularidad entre sus seguidores.

Algo parecido puede pasarle a Rivera, cuya estrategia ha sido exactamente la contraria: buscar el punto medio, utilizar la sonrisa, insistir en la transversalidad, aunque manteniéndose firme en ciertos puntos, como el rechazo de todo nacionalismo excluyente, el apoyo a la economía de mercado y la firme cooperación con Bruselas, y como renuncie a ellos, buena parte de sus seguidores, procedentes del PP, volverán a la casa madre. Sánchez, por su parte, quiere ambas cosas a la vez.

Ha firmado un acuerdo con Rivera que recoge muchas iniciativas de Ciudadanos e intenta llegar a otro acuerdo con Iglesias que recoja las de Podemos.

Pero cada paso que dé hacia Iglesias le alejará de Rivera, y viceversa. Sabiendo los tres que, como no lleguen a un acuerdo, habrá nuevas elecciones. ¿Cuál de ellos le tiene más miedo?

Esa es la pregunta clave, porque cederá el que tenga más miedo a perder electores.

Las encuestas dicen que el más castigado en otras elecciones será Podemos y el que menos, Ciudadanos. Yo, como saben ustedes, no me fío de las encuestas, que se han convertido en creadoras de opinión pública, en vez de reflejo de ella.

Aparte de que unas nuevas elecciones tendrán poco que ver con las anteriores. No será ya un electorado disperso, sino un electorado harto de esperar, aburrido de los políticos, polarizado entre izquierda y derecha. En tales condiciones, ponerse a hacer predicciones son ganas de engañar o de engañarse.

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