Santiago López Castillo

UPyD: Ven y cuéntalo

UPyD: Ven y cuéntalo
Santiago López Castillo. PD

Fiasco. Bluff. Pero sin llegar a decepción, que es el desvanecimiento en lo que se creía. Rosa Díez era una franquicia del PSOE y casi todas las copias se desdibujan en cuanto se comparan con el original.

– ¿Fracaso…?

Pienso que tampoco es la palabra. Me quedo con bluff, que no recoge la RAE pero admite «comer el tarro». Este vocablo anglo-francés también ha de ser traducido por engaño, baladronada o farol. La Rosa del azafrán vasco, prefiero las iridáceas levantinas o extremeñas, maridan bien con las paellas, fue consejera de Turismo en el País Vasco cuando funcionaban las pistolas, y acuñó lo de «ven y cuéntalo», paraíso vascongado gobernado por el PSOE y el PNV, par de iluminados. Pero no debemos alargarnos en los orígenes que siempre son tediosos y coñazo, y es de obligado cumplimiento ir al grano al que escasamente se dedican los políticos.

Rosa Díez -permítaseme recordarlo-, para hacerse un nuevo cuadro político, personal, personalista, fichó al actorTony Cantó, para escenificar la comedia: no al independentismo, bien, pero sí a la muerte del nasciturus, aborto sin límites. Hasta que llegó la desbandada. Siete años después. El partido hecho jirones. Los que estaban de urodiputados han tomado las de Villadiego. Maricón el último.

A Rosa Díez la conocí personalmente a través de una invitación que le hice en mi programa «Parlamento» de TVE. Me pareció una política soberbia, engreída, sobrada de enaguas. Se ha venido llenando la boca de «democracia», que es el talismán que propugnaba Lenin en su ideario para llevara cabo la revolución. Lo único positivo de la ex lideresa vasca es su enfrentamiento al independentismo de su región, ni comunidad, ni nación ni leches. Luego, sus últimos años en el Congreso los ha pasado insultando a Mariano Rajoy tachándolo de embustero, bla, bla, bla, bueno, una Sánchez en femenino.

Tras su fracaso, la política vasca se dedicará a la meditación y descanso o a dar alguna charleta sin que, jubilada, igual aparece por Ciudadanos, le hagan un escrache, dígase acoso, como el que le montaron los podemitas en la Complutense, con Pablo Iglesias a la cabeza.

El gran fracaso, bluff, fiasco, es el desconocimiento de los límites de la soberbia.

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