Julia Navarro

Vender el alma del PSOE a Podemos

Vender el alma del PSOE a Podemos
Julia Navarro. PD

Pedro Sánchez le ha dicho a los suyos en el recién celebrado Comité Federal del PSOE, que está dispuesto a «ceder» para lograr un acuerdo con Podemos que permita la formación de un gobierno.

Y Emiliano García Page respondió que hay que intentar llegar a un acuerdo con Podemos «pero sin vender el alma».

Así que ahora lo interesante será saber donde está el límite, la línea que separa la venta del «alma» con las cesiones a Podemos. Claro que Sánchez sabe que a la hora de «ceder» deberá de contar con el visto bueno del Comité Federal de su partido donde tanto sus partidarios como sus adversarios velan armas por lo que pueda pasar.

Eso sí, en estos días pasados la palabra «ceder» se ha ido instalado en el vocabulario de nuestros políticos. Pablo Iglesias se reunió con Sánchez bajo la premisa de que estaba dispuesto a hacer unas cuantas cesiones, incluida la de no ser vicepresidente de gobierno, cargo para el que él mismo se había autonombrado. En cuanto a Sánchez ha decidido no quedarse a la zaga no vayan a endosarle los electores la responsabilidad de que no haya acuerdo.

De nuevo estamos en la política de «gestos» para quedar bien ante los ciudadanos y que estos no se enfaden si finalmente se tienen que repetir las elecciones. Iglesias por ejemplo ya ha anunciado que consultara a las «bases» si quieren el acuerdo con el PSOE aunque eso suponga dar vía libre a un gobierno que no cumpliría con los cánones de Podemos.

En realidad tanto Sánchez como Iglesias lo que están pensando es en las próximas elecciones, esas que pueden celebrarse el 26 de junio si es que no llegan a un acuerdo. Es más, están ya en campaña electoral. Bueno ellos y los demás. Albert Rivera a la chita callando va de mitin en mitin, o de reunión en reunión de esas que salen en la tele.

Mariano Rajoy por su parte también está en campaña aunque bien es verdad que la suya es una campaña desvaída a excepción de su aparición en «Salvados» donde se sometió a las preguntas de Jordi Evole. Pero más allá de esta incursión televisiva lo más que viene proponiendo es cambiar la hora y que en la Península tengamos la misma que en Canarias, y puestos a revisar horarios, instaurar que las seis de la tarde todo el mundo se vaya a casa a descansar.

Es una manera fácil, nada comprometida, de hacer campaña electoral cuando lo que está en juego son las cifras de la economía que a lo que parece no terminan de encajar y desde la Unión Europea nos instan a más ajustes. Si hacemos caso a los burócratas de la UE, que se lo haremos claro, lo que se nos viene encima son unos cuantos sacrificios y recortes. Pero de eso don Mariano no habla en esta peculiar campaña que ha iniciado. Mejor entretenernos con el reloj.

Pero como estamos en la cuenta atrás de camino a una posible repetición de las elecciones, ahora lo que está en juego es cuantos gramos de «alma» del PSOE está dispuesto a vender Pedro Sánchez para convertirse en presidente de gobierno. Y en eso estamos. O mejor dicho, en eso están ellos porque los demás somos meros espectadores.

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