Manuel del Rosal García

Sánchez-Iglesias-Rivera: El Trío Los Panchos

El trio Los Panchos son un trio musical romántico famoso internacionalmente por sus boleros

Sánchez-Iglesias-Rivera: El Trío Los Panchos
Manuel del Rosal García. PD

En España y desde el 21 de diciembre del 2015 ha surgido un trio, no de cantantes y músicos románticos, sino de políticos. Como pueden suponer, este trio carece del ritmo, melodía y armonía de Los Panchos porque cada uno va a su vaina sin respetar el compás y provocando pizzicatos y contrapuntos que no vienen a cuento, por eso lo que nos cantan suena mal, muy mal.

En lo único que están de acuerdo, en lo único que respetan el ritmo, la armonía y la melodía es en que, antes de iniciar sus conciertos – reuniones y ruedas de prensa – culpan, a compas ternario, a otro político llamado Rajoy de sus fracasos como trio que no consigue armonizar las canciones que canta ante la prensa invitada y ante los ciudadanos.

Hay otra diferencia entre Los Panchos y este trio insólito: Los Panchos cantaban siempre al amor y este trio canta siempre al poder. El trio formado por Sánchez, Iglesias y Rivera comienza siempre sus actuaciones con el bolero «Perfidia» refiriéndose a ese otro político llamado Rajoy causante de todos los males, le sigue el «No me vallas a engañar» mostrando la desconfianza que se tienen los unos a los otros, a continuación, suenan las notas y las voces de «Piensa en mí», en las que cada uno pide para sí sin pensar en el otro. «Quizás, quizás, quizás» inunda la sala expresando que, bueno ya veremos si pienso en ti so boludo, a continuación cantan «Te odio y te quiero» clarísima alusión a que el odio entre ellos se ve matizado por la necesidad que cada uno tiene del otro. De repente todo lo que iba mal, y siguiendo las leyes de Murphy, se pone a peor porque mientras uno canta «Envidia» el otro entona «No te empeñes más».

En los conciertos – rueda de prensa o reunión de los tres – celebrados estos últimos días, la «Ansiedad» ya aparece en sus rostros y cantan aquello de «Reloj no marques las horas» que el tiempo nos mata. Con el almanaque cayéndole encima cantan a voz en grito «Si tú me dices ven lo dejo todo», pero al comprobar que lo que van a dejar no pueden dejarlo y lo que van a recibir no pueden aceptarlo, acusan al otro de pendejo y cabrón con pintas. Ya les quedan muy pocos conciertos y han llegado al acuerdo de cantar al unísono eso de «Solamente una vez» debido a que no se les va a presentar otra ocasión de tocar el pelo hirsuto del poder, pero a los primeros compases comprueban que ni tienen armonía, ni melodía, ni ritmo, ni compás; que cada voz y cada guitarra va a su aire haciendo que lo que llega a los invitados – prensa y ciudadanos – chirríe estrambóticamente. Ya no les queda en su repertorio de boleros nada más que dos, uno el que dice «Y así voy de fracaso en fracaso» y el otro el titulado «Como un milagro». Y la música y la letra de estos autoproclamados corregidores de entuertos, a pesar de ser una música rácana, falsa, vacía, farisea; a millones de ciudadanos les suena a las Cuatro Estaciones de Vivaldi o el Adagio de Albinoni porque, además de carecer de oído musical, estos ingenuos ciudadanos creen que con la música de este trio los problemas de España y los españoles van a tener solución, sin percibir que, como las sirenas con sus cantos, les quieren atraer para luego convertirlos en sus esclavos.

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