Víctor Entrialgo de Castro

Biodramina para la perdiz

Biodramina para la perdiz
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Entrando en cuadrilla a la memorable reunión por orden y asientos previamente negociados como si fuese la conferencia de Postdam, los grupos de nuestro «landismo político» resultan tan ridículos que parece una película de Torrente.

No se veía algo así desde el saludo de Sanchez y Rivera, uno por uno, a toda la mesa ocupada por los suyos incluídos los ujieres para dar pompa y circunstancias al «pacto para llegar a la Moncloa» o pacto de «Breve Brioche» que no había manera de insuflar. O sea, hace cuatro días.

Son las fotos de un viaje en microbús a la Moncloa con más gente que asientos y cajas de cartón llenas de pollos de aldea, perdices mareadas, gallos de la quintana atadas con cordel y cajas llenas de placas con miles de nombres de calles maravillosos, pero el microbús no acaba de arrancar. Todos sabíamos que no tenía ni motor, pero ellos siguen burlándose del pueblo soberano.

Las ridículas ruedas de prensa se confunden unas con otras y aún con las del resto de partidos, salvo cuando Iglesias quiere toda la cámara para «su sí mismo», organiza un cumpleaños e invita a los amigos para hacer otra declaración grandilocuente más, y hacerse de paso una foto como las del fútbol, sólo que en Podemos F.C. en vez de mitad y mitad, se pone uno sólo delante y los demás «agachaos» detrás.

Cuando uno ve la payasada diaria, el parlamento español y la asamblea catalana llenos de frikis piensa en Azaña, Ortega, Suarez, Felipe, y que no nos puede estar pasando esto a nosotros. Tampoco dice mucho en favor de los españoles, soberanos pero que a la vista está, no estuvieron «para la mano» el día de las elecciones. Los españoles se lo debieran hacer mirar. Si esto era lo que querían, es evidente que no sabían lo que querían. Protestar, sí, protestar, pero cuando uno está en la protesta ha de preguntarse siempre, y después de la protesta ¿qué?

La perdiz no puede más. Va en una caja de cartón regalo, pero la están mareando tanto con este viaje interminable que no acaba de salir, metiéndola con ocho grupos mal avenidos buscando sitio en un microbús pequeño donde quieren subirse doscientos, que la pobre clama por biodramina y por viajar en Ave, como es natural.

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