Víctor Entrialgo de Castro

Vaya si se equivoca el pueblo

Vaya si se equivoca el pueblo
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Había que reformar el bipartidismo pero no era esto lo que buscábamos: reformar el sistema constitucional no era cargárselo. No es esto, otra vez, no es esto. Y ahora después de un largo periodo de cesiones y gobiernos blandos con los enemigos del sistema constitucional y de los logros del «mayor periodo de libertad de la Historia de España» hay demasiada gente queriendo acabar con él.

O susceptibles de cargárselo a lo «fato», sin querer, con demasiadas reuniones inútiles, demasiadas componendas y el gran responsable de este desbarajuste, de haber llegado hasta aquí, no es otros que el maniquí insustancial de Pedro Sanchez.

Se repite siempre que un tonto es mucho más peligroso que un malvado, al que se le ve venir. La historia reciente da variadas muestras de ello.

Lo primero en democracia es defenderla, y por eso se insiste en el riesgo que supone Podemos y que ahora, por obra de la banalización de los medios, parecería que es un partido más del que criticar su funcionamiento. Y no lo es.

Sartre decía que » el infierno son los otros» y Amenábar hizo en » Los otros» una película de miedo y fantasmas en la que al final los muertos eran los vivos y los vivos los muertos. Estamos asistiendo una película de fantasmas producida por Irán, Venezuela, los medios interesados y la propaganda bolivariana.

Podemos no quiere ganar las elecciones sino conseguir, como sea, el poder, como ya se ha visto y está en su credo. Y de eso es de lo que nos debemos defender.

Monica Oltra, de Compromis, es de las primeras que se ha atrevido a criticar al chamán de la secta, pero se equivoca en su argumento: «la gente no se equivoca», dice. Según ella, la gente que eligió a Hitler y al partido nacional-socialista acertó, la que votó a Maduro, a Zapatero acertó, a Jesus Gil, a Granados, a Más, a Pujol, a Jaime Matas, todos acertaron, «el pueblo no se equivoca», dice Monica Oltra.

Seguimos confundiendo la soberanía del pueblo con el mayor o menor «acierto» de su decisión. Eso sí, despues de todo este espectáculo y reflexión, a quien el pueblo se la dé, el mismo pueblo y su sistema de controles se la bendiga.

Y la historia lo bendecirá si la intuición politica de un pueblo vivo y su espíritu crítico impulsan su camino hacia delante y no hacia atrás. Esta película en la que vivimos rodeados de fantasmas, ésto es lo que los demócratas tenemos justamente que evitar en las próximas elecciones, la película de Amenábar. Que los vivos sean los muertos y los muertos los vivos.

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