Luis María Anson

«Desde el 20-D los partidos están ofreciendo a España un espectáculo deprimente»

"Desde el 20-D los partidos están ofreciendo a España un espectáculo deprimente"
Luis María Anson. PD

Luis María Anson expresa su hartazgo ante una situación política que nos abocará a las elecciones generales el próximo 26 de junio de 2016:

Tantos dimes y diretes, tantas reuniones abiertas o enmascaradas, tantas tórpidas declaraciones en los canales de radio o las cadenas de televisión, tantos almuerzos y cenas de trabajo, tantos desbocados personalismos, tanta estéril parafernalia han terminado por agotar a una opinión pública atónita ante el espectáculo que los partidos políticos están dando a la sociedad española.

Como las tres primeras cuestiones que agobian a la ciudadanía son de carácter económico, resulta que, conforme a las encuestas del CIS, los partidos políticos se han convertido en el segundo de los problemas que padece el pueblo español. Deberían ser la solución a los males de la nación y por la torpeza de algunos de sus dirigentes, el egoísmo personalista de otros, la prepotencia desdeñosa de los más, los partidos han transformado a la clase política en uno de los sectores más rechazados por el pueblo.

Resalta que:

Desde el pasado 20 de diciembre, están ofreciendo a España un espectáculo deprimente porque sobre el interés general, sobre el bien común de los españoles prevalece el interés personal de un Pedro Sánchez, que no quiere regresar a su casa con el rabo entre las piernas; de un Mariano Rajoy, que pretende continuar a toda costa en Moncloa; de un Pablo Iglesias, dispuesto a fragilizar el Estado con tal de imponer sus ideas chavistas, es decir, el comunismo del siglo XXI.

No sé si, por fin, resultará obligado convocar nuevas elecciones generales. Lo que de verdad se ha hecho general es el hartazgo político ante la pista de circo en la que los líderes saltimbanquis hacen todos los días ridículas piruetas para estupefacción de los ciudadanos. Y de las ciudadanas, que dirían los expertos de la Junta de Andalucía. La política es, debe ser, la más noble de todas las ciencias al servicio del bien común. En España se está convirtiendo en el trapicheo, la corruptela, el envilecimiento, el soborno, la degradación, la vileza, la podredumbre, las necrosis del cuerpo nacional. Con el agravamiento, además, del posible contagio. Como suele afirmar Miguel Ángel Aguilar, citando a un autor de relieve, «el fruto sano se zocatea enseguida cuando se encuentra próximo al que está cedizo».

Y concluye:

No quiero caer en descalificaciones contraproducentes. He reiterado muchas veces que los partidos políticos, como los sindicatos, son imprescindibles en una democracia pluralista rectamente entendida. No se trata de destruirlos sino de regenerarlos y democratizarlos. Hay fronteras que resultaría contraproducente atravesar. La crítica sin matices a los partidos políticos y a sus abusos desencadenó el siglo pasado el fascismo en Italia, el nazismo en Alemania, el estalinismo en Rusia, el franquismo en España, el salazarismo en Portugal… Hay que evitar que las nuevas generaciones, hartas de la clase política, caigan en la tentación totalitaria. Y no solo en España. A todos alarma el auge de los extremismos de izquierda o de derecha en Francia, en Austria, en Hungría, en Alemania…

España, en fin, está pidiendo a gritos la regeneración de sus partidos políticos. El buen sentido exige la moderación y la prudencia para llevar a cabo la operación de sanear a nuestra clase política, tan mediocre, tan egoísta, tan corrupta, a pesar de que existan en ella hombres, mujeres y sectores admirables, y eso también es necesario reconocerlo.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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