Federico Jiménez Losantos

«Que Soraya adjudique Justicia a Su Sexta y que todos los grandes abusos sean en prime-time»

"Que Soraya adjudique Justicia a Su Sexta y que todos los grandes abusos sean en prime-time"
Federico Jiménez Losantos. PD

En El Mundo, Federico Jiménez Losantos se muestra muy crítico con las llamadas penas del telediario, lo que él viene a llamar la Telejusticia y asegura que al final acabará dejando el Gobierno de Rajoy la decisiones judiciales en manos de laSexta:

Cuando a la democracia se le adjetiva es que se le ha amputado lo sustantivo: la libertad de información, opinión, asociación y representación. Las dictaduras comunistas se llamaban y se siguen llamando «democracias populares» y la dictadura franquista se denominó «democracia orgánica». En lo esencial, la dictadura supone la sumisión de los poderes Legislativo y Judicial al Ejecutivo: leyes y jueces son brazos del pulpo gubernamental. Pero si cualquiera de los tres poderes clásicos, que sólo separados aseguran la primacía de la ley y la protección del ciudadano, así como el Cuarto Poder, los medios de comunicación que forman la opinión pública, no funciona, esa democracia no puede funcionar.

Subraya que:

En todas las encuestas, desde hace años, las profesiones peor valoradas por los españoles son las de político, juez y periodista. La decepción de los representados con sus representantes es la base de la democracia liberal, fundada en la desconfianza ante el abuso de Poder. Las elecciones deben corregirlo sin necesidad de violencia. Por desgracia, y no sólo en España, la partitocracia puede controlar el Poder Judicial; la ley electoral puede distorsionar la representatividad democrática y las listas cerradas y bloqueadas corrompen los partidos. Peor aún es la corrupción mediática. Desde que Conde puso el dinero de Banesto al servicio de su ambición, a cambio de asegurar la impunidad de la corrupción felipista-polanquista-juancarlista, la Prensa, la radio y la televisión (éstas, además, mediatizadas por la concesión política de licencias) se corrompieron. Pero es una corrupción reversible. Internet y otra Ley Electoral la remediarían.

Lo que no tiene remedio es la telejusticia que, mediante la temible discrecionalidad de los jueces de instrucción, con la aquiescencia del Gobierno y el populismo corraliego de los medios audiovisuales, nos están acostumbrando a detenciones con esposas, acogotamiento y pública humillación de personajes públicos que son puestos en libertad tres días o tres horas después, con o sin cargos, pero telecondenados. Si el CGPJ fuera el Gobierno de los jueces y no el sanedrín de su comisariado político, expulsaría de inmediato a los garzoncitos de la telejusticia. Si no, que Soraya, en vez de avisarla, adjudique Justicia a Su Sexta y que todos los grandes abusos sean en prime-time.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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