David Jiménez

«El caso de Soria será estudiado en las facultades de Comunicación, ‘Harakiri político mediante rueda de prensa'»

"El caso de Soria será estudiado en las facultades de Comunicación, 'Harakiri político mediante rueda de prensa'"
David Jiménez. DJ

En El Mundo, David Jiménez, su director, habla sobre el caso de José Manuel Soria y asegura que su harakiri será tema a abordar en las facultades de Periodismo:

Ya siento defraudar las teorías conspiratorias de quienes han atribuido las informaciones sobre José Manuel Soria a filtraciones del CNI, periodistas con intenciones oscuras o traiciones palaciegas. La realidad es que, tras varios días de investigación del entramado de la familia Soria, EL MUNDO consiguió el documento que probaba su vinculación con paraísos fiscales hasta 2002, y que finalmente provocó su renuncia, tras pagar en Internet las 50 libras que cuesta acceder al registro mercantil de Jersey. Nuestra exclusiva no habría sido posible sin las revelaciones previas del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, lideradas en España por La Sexta y El Confidencial, y reforzadas en los últimos días por las informaciones de Eldiario.es. No hay mucho más: un trabajo periodístico de varios medios al que nuestro periódico se sumó de forma independiente, sin más interés que conocer la verdad.

El caso de Soria será estudiado en las facultades de Comunicación, asignatura de Harakiri político mediante rueda de prensa. Ninguna de las informaciones publicadas ha demostrado que el ministro cometiera delito alguno -la investigación abierta por Hacienda determinará si evadió impuestos- y, de hecho, todas hacen referencia por ahora a actividades empresariales que tuvieron lugar hace mucho tiempo. El político canario tuvo margen para preparar una argumentación coherente, porque había sido informado días antes de que aparecía en los papeles de Panamá. Y, a pesar de todo, Soria entró con sus comparecencias en una espiral de contradicciones que hicieron su situación insostenible, porque, como escribía ayer Pedro G. Cuartango, la vida política se basa en «el contrato de confianza entre los ciudadanos y los dirigentes». Y el ministro lo incumplió.

La diferencia con otros escándalos recientes es que en este caso España ha parecido un país (casi) normal. La prensa, una parte de ella al menos, revela una información comprometida sobre un político, el denunciado se explica públicamente en ruedas de prensa sin limitaciones en las preguntas y, tras nuevas aportaciones periodísticas que desmontan su versión, asume su responsabilidad y renuncia. Es posible que sin las divisiones internas dentro del Gobierno -a algunos el caso les ha venido al dedillo para ajustar cuentas- y la cercanía de unas nuevas elecciones, todo hubiera sido diferente. Y sólo un iluso pensaría que, en adelante, la dimisión va a formar parte del vocabulario de nuestros políticos. Pero tampoco vamos a lamentarnos con las excepciones.

Subraya:

De lo que podemos estar seguros es de que Soria no será el último en pasar apuros por los papeles de Panamá, que prometen seguir dando titulares durante los próximos meses, años incluso si tenemos en cuenta que en breve serán de acceso público. Las revelaciones han mostrado algo que ya sabíamos: la élite económica del mundo, desde deportistas a cantantes, y desde políticos a magnates, tiene a su disposición un sistema alternativo para ocultar y proteger su dinero. Lo que se cuenta menos es que todo esto ocurre con la connivencia de los mismos países y dirigentes que aseguran luchar contra el fraude, la corrupción y la evasión fiscal. No hay que irse muy lejos: el Gobierno de Zapatero retiró a Panamá de la lista de paraísos fiscales en 2011 para que las constructoras españolas participaran en la ampliación del Canal, según relató Carlos Segovia en este periódico.

Y sentencia:

La hipocresía es doble, porque mientras nuestros políticos insisten con campañas anuales en que Hacienda somos todos, y apelan a la responsabilidad del contribuyente, miran a otro lado ante la evasión de los grandes capitales. Nada hay de malo en buscar legalmente mejor trato fiscal en otros países, yéndose a vivir a ellos y, sin duda, hay en Jersey o Panamá negocios perfectamente legítimos. Lo que no tiene un pase es utilizar los servicios públicos de tu país, aunque sean mejorables como nos ocurre en España, mientras ocultas tu dinero en una caja fuerte bajo el agua azul turquesa de una playa panameña. Y no lo tiene seas futbolista, vendedor de sombrillas o cantante de ópera. Pero, sobre todo, si eres un político y gestionas el dinero público de quienes pagan sus impuestos lejos del paraíso.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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