Víctor Entrialgo

Pedir cotufas en el Golfo

Pedir cotufas en el Golfo
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

¡Noramala Señor Don Quijote!….sepa vuesa merced, esta semana que está de aniversario, lo que viene aconteciendo en Barcelona desde que vuesa merced primero y luego García Marquez, Vargas Llosa, Julio Cortázar y tantos otros grandes hombres de letras anduvieron por allí y dígame si entra en su privilegiado magín que menos de la mitad de los manchegos proclamaran, con el 40% de los votos, la independencia de Castilla La Mancha violando flagrantemente la ley fundamental, como algunos pretenden en Cataluña.

En el mío desde luego no. Sepa mi señor que por mor de algún malhadado gobernante de la Nación que fue a darle de comer al lobo Porciento y nos adentró en este laberinto estamos donde nos hallamos.

En este momento están sibilinamente callados esperando los nuevos comicios pero unos cuantos hombres de izquierdas y de derechas en Cataluña, muy diversos entre sí, extraña y repentinamente reunidos Dios sabe por cuanto tiempo y que se hacen llamar «Juntos por si» olvidando el «acaso» que suele seguir en estos casos, azuzando a la población y violentando la Constitución se han puesto a pedir cotufas en el golfo.

El gigante Pandafilando de la fosca vista, Palmerín de «Lienchestin» Carlos el Calvo y Wifredo el Velloso, obtuvieron sin embargo muchos menos votos y escaños que cuando iban por caminos separados. La crisis ecónomica en la que han pescado todos los separatistas y antisistema, está llenando la política de covachuelistas que buscan un sustento al amparo de la misma ley que violan, paradoja electoral.

Y donde mi señor desentrañaba pedreñales llenos de bandoleros, hoy, gente que no ha trabajado en su vida, ocupan instituciones y deciden gobiernos. Gente como yo, Sancho, sin letras ni morral, pero profundamente ideologizados y sin el sentido común que me permitió gobernar con unánime beneplácito la Insula Barataria.

Y así, sepa vuesa merced que la antipatía que han producido tan continuadas manifestaciones de desdén y desafecto hacia el resto de España están llenando los supermercados de gente que estudia las etiquetas.

Y así, vienen a tener razón aquellos añorados políticos de la transición cuando decían que la política tenía mucho que ver con la cesta de la compra. Mientras el resto de España revisa las etiquetas de quienes les han afrentado y vilipendiado, en Cataluña mi señor algunos, 400 años después de que estuviéramos por aquí, siguen pidiendo cotufas en el golfo.

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