Julián Cabrera

«Parece improbable una negociación de última hora, número de la cabra incluido, de Sánchez con Iglesias»

"Parece improbable una negociación de última hora, número de la cabra incluido, de Sánchez con Iglesias"
Julián Cabrera. PD

En La Razón, Julián Cabrera hace un completo relato de lo sucedido desde el pasado 20 de diciembre de 2015, con dos partidos, Podemos y PSOE, que se han dedicado al cruce de invectivas por no poder formar Gobierno:

Hoy miércoles se cumplen cuatro meses desde las elecciones generales del «20-D», 121 días dignos de análisis que van a pasar a la historia, no sólo por la incapacidad de los principales actores políticos para alcanzar un Gobierno estable, sino sobre todo por la lamentable desproporción entre las pocas horas destinadas en términos reales a negociar todo y entre todos en tan extenso periodo de tiempo. Ha mediado toda una Semana Santa en la que nadie se ruborizaba mientras primaba el parón de las fiestas frente a la urgencia de sondear acuerdos.

Dice que:

En este décimo octavo miércoles postelectoral, en puertas de una última y puede que de puro trámite ronda de consultas a cargo del jefe del Estado y con mínimas posibilidades de que al final de abril o comienzos de mayo asistamos a una nueva sesión de investidura, el diálogo de besugos, los egos y el pánico a ser pieza comida en el tablero arrojan un balance cuyo raquitismo es más evidente tras una consulta de Podemos a sus «inscritos» que enterraba cualquier esperanza de continuidad a un «pacto a 130» entre socialistas y Ciudadanos muerto desde la segunda sesión en la que el Parlamento pronunciaba un rotundo «no» a la investidura de Pedro Sánchez. Y llegados a este punto, surgen algunas preguntas que precisamente apuntan a la actitud de un secretario general socialista que desde el primer momento basó toda su línea de acción en el rechazo a sentarse a dialogar con el Partido Popular de Rajoy, única fuerza con la que números en mano sí se sumaba en pos de una coalición de gobierno, puede que contra natura para los partidos, pero quizás no tanto para el país.

La primera pregunta inevitable y de manual es si Sánchez se topará en estos escasos días con una mínima justificación que le permita, previa ruptura con Rivera, una negociación de última hora y casi de «número de la cabra» con Pablo Iglesias. Parece que va a ser que no. Pero hay otros interrogantes, por ejemplo qué empujó al líder del PSOE a pensar -probablemente también pudo pensarlo después de escuchar a unos y a otros el propio jefe del Estado- que su insuficiente suma con Ciudadanos iba a ser secundada por la abstención de Podemos o hasta del propio Partido Popular. O por qué el portavoz socialista da por sentado que los votantes de la consulta interna en Podemos hubieran contestado unánimemente «sí» a echar a Rajoy sin reparar en que esos votantes también reprochan casi con la misma unanimidad al PSOE un pacto con Ciudadanos que impide sacar al PP de pista.

Apunta que:

El «furor consultivo» impulsado en sus respectivas formaciones por Sánchez e Iglesias -y resulta llamativo que una y otra parte dediquen tanto tiempo a interpretar el resultado en la consulta de enfrente- viene a certificar, más allá del intento por vender bocanadas de democracia interna, una poco disimulada utilización de las bases en favor de estrategias en clave interna y una patente inclinación a proyectar en quienes pegan los carteles, pero no reciben cargos, el fracaso del diálogo.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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