Fermín Bocos

El futuro judicial de la Infanta Cristina

El futuro judicial de la Infanta Cristina
Fermín Bocos. PD

El juicio del caso «Nóos» se complica. Se inició rodeado de polémica y sigue generando controversia. La última atañe al plano procesal y al futuro de la acusación particular que es la que mantiene a la Infanta Cristina de Borbón en el banquillo pero tiene una derivada política dado que la encausada es la hermana del Rey.

El juicio que proseguía sus sesiones en Palma de Mallorca con el interés mediático atemperado ha vuelto a recuperar foco en razón del encarcelamiento del máximo responsable del sindicato Manos Limpias (Miguel Bernad) acusado, junto Luis Pineda (Ausbanc), de organizar una trama con el objeto de lucrarse mediante la extorsión.

Se ha llegado a publicar que a cambio de percibir una suma considerable de dinero ofrecieron retirar la querella que como acusación particular tiene sentada a la Infanta en el banquillo. Ejerciendo esa acusación la letrada Virginia López Negrete se ha hecho un hueco en todos los canales de televisión.

Visto que el máximo responsable del sindicato que actúa como cliente y pagador de la abogada está encausado por presunta actuación delictiva, la relación entre la letrada y quienes la contrataron queda en el aire puesto que el juez que instruye el sumario contra Bernad y Pineda, entre otras cautelas, ordenó bloquear las cuentas de Manos Limpias .

Es difícil avizorar qué puede pasar. Sabemos que uno de los abogados de la defensa de otro de los acusados, Diego Torres, socio de Iñaki Urdangarín, ha solicitado al tribunal la expulsión de la acusación particular.

De la decisión dependerá en buena medida que la Infanta siga procesada puesto que no hay acusación por parte del fiscal. López Negrete afirma que su intención es mantener la acusación ya que -son sus palabras-: «Mi cliente no está imputado, es una persona jurídica que no tiene nada que ver con la persona física».

La interpretación no se sostiene pues si resultara probado que los citados Bernad y Pineda se concertaron para chantajear ofreciéndose a retirar la querella a cambio de una suma de dinero, personarse en el proceso como acusación particular habría sido el instrumento para perpetrar el presunto delito.

Mal asunto. Mal asunto porque si el tribunal acepta la expulsión de la acusación particular se escucharan voces que dirán que los acontecimientos de los últimos días no han sido fruto de la casualidad y podrían obedecer un plan encaminado a retirar a la Infanta del banquillo.

Otras volverán a reclamar que el fiscal relea el sumario instruido por el juez Castro para concluir que el tribunal debe proseguir su tarea porque la verdad es la verdad dígala Agamenón o Manos Limpias. Si la Infanta se libra del banquillo, aunque sea con todas las de ley, habrá quien diga que hemos asistido a más de una trama. Ya se sabe que en España las teorías conspiratorias gozan de mucha tradición.

En fin, pase lo que pase, lo que ya nadie puede aminorar es el daño irreparable causado a la Corona por las andanzas non sanctas de Iñaqui Urdangarín.

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