Manuel del Rosal García

El perfume de España: Manos Limpias

El perfume de España: Manos Limpias
Manuel del Rosal García. PD

Todos los países tienen un perfume característico que los distingue de otros. Holanda, por ejemplo, huele a tulipanes; Alemania a salchichas, Francia a Foie Gras, Italia a pasta, Portugal a bacalao etc.

En España, desde siempre, cada región ha aportado su perfume haciendo de ella un maravilloso caleidoscopio de perfumes variados. España era una sinfonía de perfumes.

Andalucía aportaba su perfume a azahar, Galicia a marisco, Castilla la Mancha a azafrán. Castilla León a jamón de Guijuelo, Mallorca a sobrasada y ensaimadas, Rioja a sus vinos etc. Pero desde hace unos años el perfume de España es el mismo en todas sus regiones, aquella sinfonía de perfumes ha dado paso a un perfume monocorde.

El perfume que emiten las distintas regiones es el mismo en todas, es el perfume de LA CORRUPCIÓN más repugnante. La piel de toro que es España puede aparecer tersa y reluciente por fuera, pero si levantamos sus primeras capas, la epidermis y la dermis nuestro sentido del olfato se verá atacado por los efluvios de un olor nauseabundo que nos provocará vómitos.

España es una manzana podrida de la que se alimentan los gusanos, las larvas y las moscas cuyas tragaderas son insaciables. Dentro de la general corrupción que pudre a España, para mí, había dos casos en los que el asco alcanzaba cotas olímpicas: el dinero de los ERES destinado a los parados y robado por los gerifaltes andaluces y el del alcalde de Moraleja de Enmedio que mercadeaba con la ropa que las gentes de buena voluntad introducían en los contenedores para atender a los más necesitados.

Ahora acaba de irrumpir un nuevo gusano, una nueva larva, una nueva mosca llamada eufemísticamente «Manos Limpias» que, tras el manto impoluto de la pureza y de la justicia, se dedicaba a extorsionar, chantajear y apropiarse el dinero extorsionado. Asqueroso, repugnante, insoportable para todo aquel que tenga un mínimo de valores, principios, respeto y moral. Si así son las «Manos Limpias», ¿cómo serán las sucias?

Me han dicho los obreros de las alcantarillas que por primera vez han visto a las ratas con mascarillas protectoras porque el hedor que emanan los restos pútridos de la corrupción en España son insoportables incluso para ellas y que, parece ser, que mantienen asambleas para decidir si emigrar de España a otro país, pues de seguir aquí, peligra el mantenimiento de la especie ratuna sobrepasada por tanto detritus provocado por los que ellas llaman «ratas de superficie o ratas humanas».

Mis amigos de las contratas de recogida de basuras y gestión de basureros me han dicho que, en algunas ciudades el volumen cúbico de basura pestífera es de tal magnitud, que los ingenieros y arquitectos municipales echan cálculos porque no saben muy bien si es más caro retirar tanto desecho provocado por la corrupción o retirar la ciudad entera; en cualquier caso el dilema que se les plantea es de cojón de mico, pues no encuentran donde volver a situar la ciudad, ya que no hay un solo rincón de España, por muy pequeño que sea y perdido que esté que no emita efluvios purulentos de corruptelas de todas las clases habidas y por haber.

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