Fermín Bocos

No hay independientes, señor Rivera

No hay independientes, señor Rivera
Albert Rivera, líder de Ciudadanos. EP

Ante el fracaso de las conversaciones de los partidos para pactar y formar un gobierno con mayoría parlamentaria suficiente, Albert Rivera ha rescatado la vieja idea del Ejecutivo presidido por un «independiente».

Es un último intento para evitar la repetición de las elecciones y como tal hay que tomarlo, pero a sabiendas de que no va a prosperar. Afortunadamente. ¿Por qué? Pues porque la cooptación al poder de personas que no se han sometido al juicio de los ciudadanos pasando por las urnas, es una anomalía democrática. La supuesta condición de «independientes», no es tal.

Todo el mundo tiene ideología. Y cuando de algún experto se proclama su condición de «tecnócrata» se está diciendo todo en orden a sus ideas. Así que éste en su mano pondrá la política al servicio de la economía y no al revés.

Los partidarios de este tipo de salidas a períodos de bloqueo institucional suelen poner el ejemplo de Italia. De cuando Mario Monti fue elegido para presidir el Consejo de Ministros tras la dimisión de Silvio Berlusconi.

Mal ejemplo, si se me permite decirlo, porque no hay analogía posible entre la situación actual de España (cuatro meses sin acuerdo para formar un gobierno) con lo ocurrido en el país transalpino.

La elección de Monti fue la respuesta al bloqueo político, la corrupción y el descrédito internacional en el que había dejado como herencia el atrabiliario gobierno de Berlusconi, el magnate metido a político cercado por la Justicia en media docena de sumarios que iban desde acusaciones de sobornos a corrupción de menores. Además, Italia tenía una prima de riesgo dolomítica.

Nada que ver, como digo, con nuestro caso porque en España lo que ha pasado durante estos ciento y pico días no ha sido otra cosa que la escenificación de las dificultades para pactar no tanto entre partidos como entre los líderes políticos. Demasiados egos y escasa falta de sentido de Estado.

Visto los resultados -victoria pírrica del PP y descalabro histórico del PSOE-, habría sido suficiente con que Mariano Rajoy hubiera dado paso a otro líder al frente de su partido para que el PP hubiera podido pactar con Ciudadanos y conseguir el posterior apoyo del PNV y varios diputados canarios. Fracasados los intentos de sumar a Podemos al pacto logrado entre el PSOE y Ciudadanos, si Pedro Sánchez hubiera hecho lo propio, habría sido posible formar una coalición entre los partidos constitucionalistas contrarios a la celebración de una consulta como reclaman los separatistas catalanes. En España el Parlamento no ha dejado de funcionar. Al igual que el resto de las instituciones. La situación económica es estable tirando a mejorar. La salida al bloqueo no puede venir del cielo, por cooptación. La salida hay que buscarla en las urnas. Y quien tenga miedo a repetir las elecciones, que deje la política y se dedique a otra cosa. Que nadie se engañe, en política no hay «independientes» .

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