Santiago López Castillo

Mirando hacia atrás con ira

Mirando hacia atrás con ira
Santiago López Castillo. PD

Se pregunta el Ripalda ¿qué cosa es ira? Y responde: apetito de venganza desordenado. ¿Y mansedumbre? La moderación de esa ira. ¿Y contra la ira, qué? Paciencia. Muchos políticos, sobre todos los advenedizos, los regeneradores, los insultantes, los acosadores… deberían dar un repaso al catecismo de la doctrina cristiana, claro que son agnósticos y bufos, capacitados para mofarse de los signos religiosos y, en cambio, son silentes con las viles ejecuciones en determinados países islámicos y eso que practican el falso pacifismo y, por supuesto, callan ante el maltrato de la mujer como manda el Corán.

Me refiero a esa troupe que invade nuestros ayuntamientos por obra y gracia de esa ciudadanía que adora al becerro de oro de la radicalidad pero que quiere vivir y vive como Dios. Esta ralea, dicho sea de paso, se pasa el día practicando el revisionismo de la derecha, pero sin dar un palo al agua de efectividad para el ciudadano que debería representar. Siempre mirando atrás con ira, como protagonizó en el cine Richard Burton. Y venga con las comisiones, las ruedas de reconocimiento, pero los terroristas y gente de mal vivir, apaleadores, son los policías, o sea, los agentes del orden, como los ha calificado esa inepta portavoz del Ayuntamiento de Madrid, la tal Maestre, la que se saca las tetas a discreción, abajo la leche de Clesa, condenada por mofarse de los sentimientos cristianos en la capilla de la Complutense.

Pero esta cuadrilla de demagogos sabe que está en el buen camino. En el de ellos, claro. Desorden, caos, guerracivilismo, fuera el Ejército, muera el Rey… Y lo saben a sabiendas de que un Estado garantista permanece genuflexo y sin capacidad de reacción. Estos cutres se ciscan en todos los resortes en que se ha basado la concordia de los españoles desde el 78. Fecha en que se aprobó la Constitución española, con el asentimiento de la mayoría de los catalanes, y hoy una pedorra apellidada Moliner, nada que ver con la filóloga universal, quema ante las cámaras de la muy servil e independentista TV3 la Carta Magna de la nación española. La misma cadena que dio voz y votos a un mediocre actor que se «cagó en la puta España».

El Partido Socialista, dígase la verdad, el del advenedizo y fantoche Pedro Sánchez, está apoyando a estos mindundis con tal de derrocar al Partido Popular. Decía Francis Averroes Esparragalejo, el capón de las sinceras veleidades, que no es bueno sentarse en la mecedora encomendándose a Dios misericordioso y sin mover un músculo para remediar actitudes perversas y desviacionistas. Y es que hay una recua que se pasea impunemente por la maltrecha sociedad dejando en la calzada hijos obtusos, ligeramente romos y absolutamente tontos.

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