Gaspar Albertos

Le voy a decir al Rey… pero antes le que tenía que haber dicho a todo el país

Le voy a decir al Rey... pero antes le que tenía que haber dicho a todo el país
Gaspar Albertos. PD

Le voy a decir al Rey… que debido al inmovilismo del partido socialista, único de los partidos constitucionalistas con el que puede sumar el Partido Popular para formar un gobierno de coalición, para acercar posturas con mi formación política, me veo ante una nueva imposibilidad de presentarme para ser investido presidente de gobierno, aún siendo mi candidatura la más votada con diferencia, blablablá, blablablá,…

Pero antes tenía que haber dicho claramente a todo el país…, SEÑOR RAJOY, lo que esperábamos muchos españoles de un político que creíamos con más talla, cintura y que sabría jugar sus cartas en última instancia con más osadía una vez que la apuesta le llegó de nuevo.

Si ha escuchado pacientemente diecisiete veces el «no es no», si ha contemplado con toda la tranquilidad del mundo la escenificación del acuerdo PSOE-Ciudadanos, si ha «casi» deseado con regusto el pacto de izquierdas porque sabe que en el mismo se iban a perder y estrellar todos… en fin, si ha ido viendo pasar por delante de su casa el cadáver político de cada uno de sus adversarios en forma de «falta de acuerdo» o de «suma aritmética»… ¿porqué no ha sido a última hora más agresivo con su oferta de pacto? Me explico.

En primer lugar, y hasta que llegó el quinto o sexto «no», estaba bien lo de anunciar los «Cinco grandes pactos» propuestos por el PP de contenido muy generalizado pero que en buena lógica debían ser aceptados por PSOE (y Ciudadanos si se quería sumar) para empezar a negociar. Aquello pasó; el «no» siguió sumando dígitos y llegó el acuerdo PSOE-Ciudadanos, antes y después el PSOE flirteaba con los independentistas y parecía que ponía los cuernos a Ciudadanos aceptando 18 de las 20 medidas que podemos puso encima de la mesa en la fugaz «reunión a tres»… y después casi hasta hoy. Y mientras tanto, usted sin decir «esta boca es mía».

Utilizo esta última expresión porque no dejará de saber que «la televisión es a la política lo que la pólvora a la guerra», aserción más que apropiada para demostrar que cuando de mandar un mensaje firme y oportuno se trata no hay que hacerlo ni con portavoces, ni a través de «twitter», ni con medias tintas.

Usted en persona, hace unos días, tenía que haber «cogido pantalla» (toda aquella que por su falta de comparecencia o en espera de su nuevo turno cedió), presentarse ante todo el país y decir lo siguiente:

«Mi oferta de una gran coalición de gobierno sigue en pie y estoy dispuesto a hablar y ceder por un gran pacto por la educación que perdure varias legislaturas, por una reforma de la ley laboral, de la ley electoral, de la fiscalidad, del estado de las autonomía y su financiación, etc. Y no me duelen prendas reconocer que de los 200 puntos del acuerdo PSOE-Ciudadanos, 60 ó 70 son asumibles por el PP y por tanto válidos para incorporar al nuevo acuerdo que lleguemos los tres partidos.

Con este acuerdo conseguimos los votos precisos para acometer la reforma constitucional que precisen algunos de los asuntos a acometer y formamos un frente inconfundible e impenetrable ante los independentistas o los populismos. Y tengo que decirles a mis interlocutores que, si efectivamente la interpretación del mandato de los electores en las pasadas elecciones fue el de que «tenemos que ponernos de acuerdo», también lo es la interpretación de que mi anterior mayoría absoluta en las elecciones del año 2011 lo fue porque el electorado dijo «haga usted lo que tenga que hacer y corte por lo sano» no valiendo por tanto ahora hablar de la «soledad» y la «falta de acuerdo» que mostró el Partido Popular porque actuaba según la interpretación generalizada de aquel mandato.»

Probablemente todo esto no hubiera servido para otra cosa que decirle al Rey lo que le va a decir, por encontrarse con un enésimo «no», pero para todos quedaría meridianamente claro quien no ha querido pactar por una gobernabilidad estable del país aunque pueda parecer todo lo contrario y quien es el máximo responsable de que se tenga que acudir a unas nuevas elecciones.
Y de cara a las mismas, ya que no va a dar un paso atrás para que otra persona lidere el Partido Popular, lleve cuidado en los debates, porque otra vez no tendrá «la suerte» de que Pedro Sánchez le insulte.

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